La migración infantil enciende alerta de vacunación en América Latina

La migración infantil enciende alerta de vacunación en América Latina La migración infantil enciende alerta de vacunación en América Latina
Foto: Freepik
El incremento de la migración infantil y adolescente no acompañada plantea retos en el marco de la vacunación contra el sarampión. En 2021, en el contexto de la protección internacional, se registraron 9.624 solicitudes por parte de menores, lo que representó un 14 % del total de peticiones recibidas. Asimismo, el censo de menores no acompañados mostró un número similar, con 9.294 niños y adolescentes bajo esa condición.

Entre enero y octubre de 2024, UNICEF documentó un récord de aproximadamente 3.800 niños migrantes no acompañados y separados, evidenciando la continuidad de esta tendencia en diferentes regiones. En América Latina, este fenómeno afectó a países como México, Uruguay, Brasil y Paraguay, donde la presencia de menores migrantes presentó cifras relevantes para la planificación de políticas públicas.

Menores migrantes no acompañados: atención sanitaria y retos en la vacunación

Uruguay, de acuerdo con datos de Naciones Unidas en 2019, concentró 81.500 inmigrantes, equivalentes al 2,4 % de la población del país. Este contexto demográfico incluyó un porcentaje importante de menores migrantes. En México, hasta agosto de 2025, se detectaron más de 100.000 menores en tránsito, de los cuales 4.283 viajaban sin sus padres, lo que agregó complejidad a las operaciones de acogida y atención médica.

Desde el punto de vista sanitario, estos menores representaron un grupo vulnerable, tanto por su situación migratoria como por la ausencia de un historial de vacunación completo o actualizado. El manejo de las inmunizaciones requirió estrategias específicas implementadas por organismos públicos y privados, con la aplicación de esquemas regulares o la completación de esquemas anteriores, según el país de origen y los antecedentes clínicos disponibles.

Las instituciones de salud pública en los países receptores adecuaron sus normas y protocolos para facilitar el acceso a la vacunación sin discriminación y contemplaron el derecho de los menores a recibir atención sanitaria integral. Estos procedimientos incluyeron la recopilación de información epidemiológica, el seguimiento de los tratamientos iniciados y la coordinación con entidades migratorias para garantizar el acceso continuo.

El aumento significativo de menores inmigrantes no acompañados comprendió también un crecimiento en aspectos legales y de protección social. Más de 13.000 niños y adolescentes sufrieron procesos de deportación en 2024, según registros oficiales, lo que exigió una articulación entre salud, migración y derechos humanos para preservar la continuidad de servicios como la vacunación.

En Uruguay, acciones específicas permitieron la reincorporación de 2.246 niños y adolescentes al sistema educativo público durante los últimos años, producto de la cooperación entre organismos estatales. La educación y la salud se presentaron como pilares fundamentales para la integración y bienestar de los menores migrantes, con la inmunización como aspecto central en la prevención de enfermedades transmisibles.

Diversos reportes internacionales, como el Plan Regional de Respuesta para Refugiados y Migrantes (RMRP) 2025-2026, señalaron que más de 4 millones de personas refugiadas y migrantes venezolanas afrontaron dificultades para acceder a servicios esenciales, incluida la vacunación. Este contexto atrajo atención en ámbitos regionales para promover la cobertura efectiva.

Los desafíos para garantizar la vacunación de menores migrantes y refugiados también se vincularon con la falta de documentación médica y la movilidad constante. En la mayoría de los casos, estos niños llegaron sin registros vacunales o con historiales incompletos, lo que obligó a los médicos a ajustar los esquemas según protocolos nacionales y recomendaciones internacionales para detener la propagación de enfermedades prevenibles.

El aumento de la migración infantil y adolescente no acompañada en varios países de América Latina durante los últimos años implicó una respuesta sanitaria orientada a la protección y la prevención mediante la inmunización. Las entidades gubernamentales y organismos multilaterales impulsaron medidas que buscaron superar obstáculos operativos y legales para cubrir a esta población vulnerable. El seguimiento integral de la salud, particularmente la vacunación, constituyó una prioridad en los procedimientos adoptados para responder a esta realidad migratoria creciente.

Esta información se enmarca dentro del contexto regional del fenómeno migratorio y sanitario, cuyas dinámicas pueden conocerse en mayor detalle en la sección nacional del sitio.

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