Sam Altman IA empresas: Sam Altman, director general de OpenAI, admitió que se equivocó. Pensó que tras el lanzamiento de GPT-4 en 2023 las empresas adoptarían la inteligencia artificial a toda velocidad. No pasó.
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ChatGPT fue la plataforma que más rápido llegó a 100 millones de usuarios en la historia, un récord que después superó Threads.
En una charla con David Senra, Altman reconoció que calculó mal el ritmo de transformación del mundo corporativo. Esperaba que las startups desplazaran de inmediato a los gigantes consolidados. La realidad fue otra.
Me equivoqué en unas cuantas cosas, pero sobre todo en la velocidad: la economía tiene demasiada inercia
Sam Altman IA empresas: ChatGPT voló, pero las empresas siguen en tierra
ChatGPT fue la plataforma que más rápido llegó a los 100 millones de usuarios en la historia. Después Threads superó ese récord, pero con la ventaja de Instagram detrás.
El problema es que los consumidores no son lo mismo que las corporaciones. Abrir ChatGPT toma segundos. Reestructurar la operación de una compañía puede tomar años.
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Las barreras son reales: integración de sistemas complejos, auditorías de seguridad, migración de bases de datos, capacitación de personal y convencer a los clientes de que todo seguirá funcionando.
mientras que abrir ChatGPT toma segundos, reestructurar la operación de una compañía puede tomar años
Las organizaciones no pueden transformarse al mismo ritmo que se actualizan las APIs. Tienen demasiada estructura, demasiados procesos, demasiada gente que capacitar.
¿Malo o bueno? Altman encuentra el lado positivo
Lejos de frustrarse, Altman ahora ve un aspecto positivo en la lentitud. Una transición más ordenada podría evitar disrupciones descontroladas en el mercado laboral y la economía.
El director de OpenAI recurrió a la clásica máxima tecnológica: sobreestimamos lo que una innovación puede lograr a corto plazo y subestimamos su impacto a largo plazo.
En otras palabras, la IA llegará a las empresas. Solo que no con la velocidad que Altman y muchos otros imaginaron cuando salió GPT-4.
Por ahora, estamos en ese valle intermedio donde el entusiasmo inicial ya pasó, pero los cambios profundos todavía no se ven. Las empresas están evaluando, probando, implementando poco a poco.
Altman tuvo la humildad de admitir su error de cálculo. Ahora toca esperar a que la economía real alcance el ritmo de la tecnología.