Europa se parte en dos por migrantes: 22 países le exigen más mano dura a Bruselas

22 de 27 países le exigen a Bruselas una reunión urgente tras la crisis de Ceuta. El Reglamento de Retornos, aprobado en junio, es la norma más restrictiva en la historia de la UE. Italia, Alemania y Dinamarca empujan; Francia, Portugal, Luxemburgo e Irlanda no firmaron la carta.
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Europa dividida por control migratorio tras crisis Ceuta

La Unión Europea está más rajada que nunca por el tema migratorio. Tras la crisis de Ceuta, 22 de los 27 Estados miembro mandaron una carta a Bruselas exigiendo una reunión urgente de ministros de Interior. Italia, Alemania y Dinamarca jalaron la movida. Francia, Luxemburgo, Portugal e Irlanda dijeron ‘no, gracias’ y no firmaron.

La bronca tiene nombre y apellido: Reglamento de Retornos, la normativa migratoria más dura en la historia de la UE. El Parlamento Europeo la aprobó el 17 de junio con 418 votos a favor y 218 en contra. Sustituye la directiva de 2008 y todavía espera luz verde formal del Consejo. España ya dijo que no el 11 de junio.

La carta que partió a Europa

Los 22 países que firmaron tienen claro qué quieren: que las regularizaciones masivas en España dejen de funcionar como imán migratorio. En la carta señalan directamente que esas medidas actúan como factor de atracción para migrantes irregulares.

El 4 de agosto se reunieron por videoconferencia todos los ministros de Interior de los 27. El tema central: cómo frenar la migración irregular y acelerar deportaciones. Ahora esperan que en el Consejo Europeo de otoño se discuta la creación de centros piloto de repatriación en terceros países.

Cada quien con su receta

Italia ya tiene dos centros de retorno construidos en Albania desde 2024: Shëngjin y Gjadër. Los firmó a finales de 2023 con un protocolo de cooperación migratoria. Problema: siguen sin usarse por decisiones judiciales que los tienen parados.

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Dinamarca se adelantó en 2021 con una ley para mandar migrantes a terceros países como Ruanda. Ya traen años pensando en externalizar el problema.

Alemania reforzó controles fronterizos y defiende deportaciones más duras. Francia llegó más lejos: en mayo su ministro Gérald Darmanin planteó suspender la entrada de inmigrantes durante tres años.

Finlandia cerró su frontera con Rusia en 2023 porque Moscú usó la migración como arma política. Grecia recibe entre 40,000 y 50,000 inmigrantes al año y logra repatriar solo unos 6,000. En febrero anunció un plan de centros de retorno en África.

El Pacto sobre Migración y Asilo que la UE aprobó en abril entró en vigor en junio y está operativo desde el 12 de ese mes. Pero las posturas siguen siendo un rompecabezas. La Europa de 2026 parece más dividida que en la crisis de refugiados de 2015.

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