El Gobierno de Pedro Sánchez cierra un curso complicado en la Unión Europea. La agenda internacional de España en Bruselas se enredó en batallas que nadie más quiso pelear: presionó para romper el acuerdo con Israel, se negó a subir el gasto militar al 5% del PIB y defendió regularización masiva de migrantes mientras media Europa pide mano dura.
El resultado: pocos aliados, varios roces y ninguna victoria grande que presumir.
Israel, el frente más solitario
España empujó para que la UE suspendiera el acuerdo de asociación con Israel. Sólo consiguió respaldo explícito de Irlanda, Bélgica y Luxemburgo. En total, 17 Estados pidieron revisar el pacto, pero sin llegar a la suspensión que Madrid exigía.
Los grandes de Europa (Alemania, Francia, Italia) se quedaron fuera de la movida. Ni apoyaron ni se sumaron.
Trump lo llamó ‘aliado terrorífico’
Las cosas con Estados Unidos tampoco fueron miel sobre hojuelas. Donald Trump declaró que España es un ‘aliado terrorífico’ después de que el Gobierno español le negara el uso de las bases de Rota y Morón para una ofensiva sobre Teherán.
En la cumbre por la paz en Gaza, los saludos entre Sánchez y Trump fueron tan tensos que se notaron a kilómetros. España mantuvo su mensaje: no va a subir el gasto en defensa al 5% del PIB, por más que lo pidan.
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Migración: la crisis de Ceuta y el aislamiento
Mientras cerca de 20 países europeos reclaman políticas migratorias más duras y modelos de centros de detención en terceros Estados, España optó por regularización masiva.
La diferencia de visión se hizo más obvia después de la crisis en Ceuta: más de 72,000 personas entraron de golpe desde Marruecos, dejando cerca de una veintena de muertos. Italia, Finlandia y Suecia hablaron de suspender el acuerdo Schengen con España. Francia anunció refuerzo en sus fronteras interiores.
Bruselas tuvo que movilizar recursos como Frontex para apoyar a las autoridades españolas. El mensaje quedó claro: España quedó del otro lado del debate migratorio europeo.
Economía sí crece, pero integridad no avanza
Lo único que jugó a favor: la Comisión Europea proyectó que España crecerá 2,4% en 2026, siendo la gran economía de la UE que más crecerá. Alemania apenas llegará al 0,6%, Francia al 0,8% e Italia al 0,5%. Para 2027, España se mantendría en 1,9%.
El Banco de España y la OCDE proyectan cifras similares: 2,3% y 2,1% respectivamente. La inflación española se ubicaría en 3% este año y 2,5% el próximo, por encima del 2% que Bruselas calculó en otoño.
Pero no todo brilla. La Comisión informó que el Gobierno español aún no cumple prioridades en lucha contra corrupción entre altos cargos. Calificó el progreso en conflictos de intereses como ‘limitado’. La ley de Integridad Pública es ambiciosa en papel, pero su aplicación práctica no ha mejorado.
En septiembre el Ejecutivo querrá retomar asuntos en la UE. Habrá que ver si con más aliados o con las mismas batallas solitarias.