Irán y Estados Unidos: por qué sigue cerrado el Estrecho de Ormuz

Al 18 de agosto de 2026, el conflicto entre Irán y Estados Unidos por el Estrecho de Ormuz sigue sin resolverse. Donald Trump aseguró que no hay negociaciones en marcha con Teherán, apenas un día después de decir lo contrario. Irán, por su parte, acusa a Washington de usar la presión económica para arrancarle concesiones.

Las condiciones de Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz

El presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, presentó públicamente la lista de exigencias que, según dijo, Estados Unidos debe cumplir antes de que Irán reabra por completo el estrecho. Entre ellas:

  • Levantar las sanciones sobre el petróleo iraní
  • Terminar el bloqueo naval estadounidense en la zona
  • Descongelar miles de millones de dólares en activos iraníes
  • Detener las operaciones militares en todos los frentes

De acuerdo con reportes de distintos medios, Ghalibaf fue tajante: el estrecho permanecerá cerrado mientras Washington no acepte estos puntos. No es la primera vez que Irán fija condiciones así; en meses anteriores ya había amarrado la reapertura a garantías similares que nunca se concretaron del todo.

Un día antes de negar cualquier negociación, el propio Trump había afirmado que su gobierno mantenía un “canal trasero” de comunicación con la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. Horas después, cambió el discurso: dijo a Axios que Estados Unidos apenas está “semi-negociando” con Teherán, y dejó entrever que prefiere dejar que la presión económica siga apretando antes de sentarse a hablar en serio.

Este vaivén no es nuevo. Desde abril de 2026, cuando Trump dio a Irán un ultimátum de 48 horas para reabrir el estrecho y amenazó con “decimar” al país en una noche si no cedía, el patrón se ha repetido: amenaza, tregua parcial, nueva escalada.

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Pakistán, el mediador discreto

Pese a las declaraciones públicas contradictorias, existen pláticas indirectas entre Washington y Teherán, facilitadas por Pakistán como intermediario. En paralelo, Irán y Omán negocian por su cuenta un esquema para administrar el tránsito por el estrecho, con la expectativa de que ambos países alcancen un punto medio en los próximos días.

La combinación de canales oficiales congelados y vías indirectas activas es habitual en conflictos de este tipo: permite a ambos gobiernos negociar sin la presión política de admitirlo abiertamente ante su propia opinión pública.

De la cumbre de la OTAN a Ormuz: cómo llegamos aquí

La escalada actual no salió de la nada. El 8 de julio, durante la cumbre de la OTAN en Ankara, Trump ya había advertido que Estados Unidos “debería terminar el trabajo” con Irán, un comentario que analistas interpretaron como el cierre de la puerta a una salida negociada. Seis semanas después, el punto de fricción se movió del discurso político al terreno concreto: quién controla uno de los pasos marítimos más importantes del mundo.

Cronología rápida del conflicto en 2026

  • Abril: Trump da un ultimátum de 48 horas a Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz.
  • Mayo: Washington endurece su postura tras el bloqueo naval iraní en la zona.
  • Junio: Trump anuncia un primer acuerdo para poner fin a las hostilidades.
  • 8 de julio: En la cumbre de la OTAN, Trump dice que su país “debería terminar el trabajo” con Irán.
  • 18 de agosto: Ghalibaf fija condiciones para reabrir Ormuz; Trump niega negociaciones un día después de insinuarlas.

Por qué importa el Estrecho de Ormuz

El estrecho conecta el Golfo Pérsico con el mar Abierto y es la ruta obligada para una parte enorme del petróleo que se comercia globalmente. Un cierre prolongado no solo afecta a Irán y sus vecinos: encarece el transporte marítimo y presiona los precios internacionales de los combustibles, un efecto que llega hasta economías que, como la mexicana, no tienen parte directa en el conflicto pero sí dependen de los precios globales del petróleo.

Mientras Ghalibaf mantiene sus condiciones y Trump alterna entre negar y insinuar negociaciones, lo único constante es la incertidumbre: nadie, ni siquiera los propios gobiernos involucrados, ha dado una fecha para la reapertura del estrecho.

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