Mientras los papás acumulan miles de millones, los hijos prefieren estudiar biología, tecnología humanitaria y hasta moda. Así nomás.
La firma financiera UBS publicó su reporte anual Billionaire Ambitions Report (BAR) y confirma lo que ya se sospechaba: estamos en medio de la mayor transferencia de riqueza intergeneracional de la historia. Vaya, que los ricos le van a heredar todo a sus hijos. Pero lo curioso no es cuánto van a recibir, sino qué están estudiando mientras esperan.
Biología, moda y tecnología con causa
Resulta que Jennifer Gates es bióloga humana titulada. Nada de administración de empresas ni finanzas corporativas. Biología humana.
Eve Jobs, hija del fundador de Apple, estudió tecnología pero priorizó aspectos humanitarios. No se fue por el camino obvio de Silicon Valley puro y duro.
Alexandre Arnault está vinculado al conglomerado LVMH, el imperio del lujo. Ahí sí hay continuidad con el negocio familiar, aunque con su propio estilo.
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Y Marta Ortega está al frente de Inditex, la casa matriz de Zara. Heredó el imperio textil de su padre y lo dirige desde dentro.
No todo es seguir la ruta del dinero
El patrón es claro: los hijos de los billonarios no están corriendo a estudiar finanzas o a meterse directo al negocio familiar. Algunos ni siquiera se acercan.
Eligen carreras que tienen que ver con ciencia, con causas sociales, con creatividad. Como si tener el futuro asegurado les diera la libertad de estudiar lo que realmente les interesa.
El reporte de UBS documenta esta tendencia en medio de la mayor transferencia de fortunas que se haya registrado. Miles de millones cambiando de manos, pero los herederos tomando caminos que sus padres jamás imaginaron.
No todos quieren ser la siguiente generación de magnates. Algunos prefieren ser biólogos con cuenta bancaria XXL.