La Zona Arqueológica de Tula, en Hidalgo, recibió a más de 30 mil visitantes desde su reapertura hasta febrero, informó Luis Alonso León Estrada, responsable del sitio. Este número refleja la importancia del lugar en la conmemoración del equinoccio de primavera, evento que se celebra cada 21 de marzo en diversas zonas arqueológicas de México.
El equinoccio de primavera ocurre cuando el sol se posiciona directamente sobre el ecuador terrestre, produciendo igual duración de día y noche en todo el planeta. Este fenómeno astronómico tiene una significancia cultural importante en México, ya que diversos pueblos originarios establecieron en sus construcciones señales alineadas con esta fecha.
Importancia cultural y ritual del equinoccio en la Zona Arqueológica Tula
En Tula, la celebración del equinoccio comprende rituales con grupos de danzantes que ejecutan ceremonias rituales para dar la bienvenida a la primavera. El sitio destaca por sus imponentes Atlantes, figuras emblemáticas que representan a antiguos guerreros toltecas y que forman parte fundamental de este centro ceremonial.
La Zona Arqueológica de Tula fue fundada, según la mitología tolteca, por el rey-sacerdote Quetzalcóatl. Esta ciudad antigua se desarrolló como un importante núcleo político y religioso en la región, preservando tradiciones que llegan hasta la actualidad en fechas como el equinoccio.
Eventos relacionados con el equinoccio en otras zonas arqueológicas y vigilancia del INAH
En otras regiones, espacios como la zona arqueológica de Xihuingo también convirtieron el 21 de marzo en una fecha central para congregar visitantes, manteniendo vivas las prácticas ancestrales relacionadas con el cambio de estación. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) supervisa y promueve estos eventos en las diferentes zonas arqueológicas del país.
El fenómeno del equinoccio de primavera también se observa en Teotihuacán, donde el sol se alinea con las pirámides principales aproximadamente el 20 y 21 de marzo. Estos acontecimientos atraen a público nacional e internacional que busca presenciar la conjunción entre la cultura prehispánica y los movimientos celestes.
Relevancia arqueológica y conservación en la Zona Arqueológica Tula y otras regiones
El calendario solar y sus implicaciones en las construcciones antiguas desempeñaron un papel relevante en la organización social, ritual y agrícola de las culturas mexicanas. El reconocimiento de esta fecha permitió a las comunidades establecer ciclos de siembra y cosecha, que hoy se reflejan en las celebraciones que combinan aspectos astronómicos con tradiciones vivas.
La continuidad de estas ceremonias en Hidalgo, como las realizadas en Tula y Xihuingo, confirma la pervivencia de prácticas originarias y el interés por la observación astronómica antigua. El INAH mantiene la protección y difusión de estos sitios para garantizar su conservación y el respeto por los símbolos históricos.
Además del equinoccio de primavera, el estado de Hidalgo registra otras festividades vinculadas con el calendario agrícola y ritual, perpetuando la relación entre el entorno natural y las expresiones culturales. Estas celebraciones se han consolidado como un atractivo turístico que contribuye a la economía local y al fortalecimiento de la identidad regional.
La Zona Arqueológica de Tula funcionó como un espacio de encuentro espiritual y social para los pueblos prehispánicos, cuyos vestigios continúan siendo estudiados para entender mejor la evolución de las sociedades mesoamericanas. Los eventos asociados al equinoccio se desarrollan en un contexto que combina el legado histórico con la observancia científica del movimiento solar.