El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgó el reconocimiento de Indicación Geográfica Protegida (IGP) al “Aguamiel de la Región Aguamielera de Hidalgo”, convirtiéndolo en un bien nacional. Este distintivo refuerza el valor cultural, histórico y productivo de una bebida ancestral mexicana utilizada tradicionalmente en la elaboración del pulque.
La declaratoria, publicada el 29 de agosto en el Diario Oficial de la Federación, coloca al aguamiel hidalguense en la misma categoría de protección que otros productos con denominación de origen, regulando su uso comercial y garantizando su autenticidad.
¿Qué es el aguamiel de Hidalgo?
El documento oficial describe al aguamiel como un:
“Líquido ambarino traslúcido, de olor característico y sabor dulce afrutado, constituido principalmente por azúcares simples, aminoácidos esenciales, vitaminas y minerales; así como fructooligosacáridos y microorganismos con potencial prebiótico y probiótico”.
Además de su importancia como materia prima del pulque, esta bebida es parte esencial de la identidad comunitaria en regiones como Singuilucan, donde su extracción y consumo se mantienen como una tradición heredada por generaciones.
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Municipios y regiones incluidas en la declaratoria
El reconocimiento como Indicación Geográfica Protegida abarca 44 municipios hidalguenses distribuidos en seis regiones productoras:
- Valle de Tulancingo
- Llanos de Apan
- Sierra Baja
- Comarca Minera
- Cuenca de México
- Valle del Mezquital
En el caso de Singuilucan, municipio del Valle de Tulancingo, la extracción de aguamiel se realiza dos veces al día y, en temporada de calor, hasta cuatro veces para evitar la fermentación del líquido, preservando así su calidad y frescura.
Reconocimiento internacional en camino
Con esta declaratoria, el aguamiel hidalguense queda protegido en el ámbito nacional: su uso comercial solo podrá realizarse con autorización del IMPI, bajo la denominación oficial y la leyenda “Indicación Geográfica Protegida” o las siglas I.G.P.
El siguiente paso será gestionar su reconocimiento internacional, lo que permitiría proyectar al aguamiel hacia nuevos mercados en el extranjero, abriendo oportunidades de exportación y consolidando a Hidalgo como referente en la producción de esta bebida ancestral.
El reconocimiento del aguamiel como IGP no solo protege un producto agrícola, sino también una tradición milenaria ligada a la identidad de las comunidades hidalguenses.