Los aeropuertos británicos siguen sumidos en el caos. Más de 1,900 vuelos fueron cancelados entre el martes y este miércoles por una falla técnica en el sistema de procesamiento de vuelos de NATS, el proveedor de control aéreo del Reino Unido.
En este artículo
NATS ya sufrió dos grandes interrupciones anteriores, una en agosto de 2023 y otra en julio de 2025.
El problema arrancó alrededor de las 13:00 horas del martes. NATS identificó y solucionó la incidencia durante la tarde, pero las aerolíneas siguen batallando para recolocar aviones y tripulaciones. La recuperación fue más lenta de lo esperado por el atasco acumulado.
Cientos de miles de pasajeros resultaron afectados. Simon Calder, periodista británico especializado en aviación, estimó que alrededor de 250,000 personas quedaron varadas.
¿Qué aeropuertos siguen con problemas?
El martes se cancelaron 1,762 vuelos, cuando estaban previstas 5,800 operaciones. Solo se registraron 902 salidas y 860 llegadas.
Este miércoles se sumaron 153 cancelaciones adicionales a primera hora. Heathrow continúa siendo uno de los aeropuertos más golpeados. Gatwick retomó actividad, pero su normalización llevará tiempo. Glasgow mantiene problemas.
TAMBIÉN LEE. Armenia detiene a su exministro de Finanzas y nadie voltea a ver: la geopolítica decide qué escandaliza
Manchester y Stansted ya operan con normalidad.
Ryanair reportó retrasos de hasta ocho horas para 65,000 pasajeros. British Airways canceló o desvió más de 100 vuelos.
La causa sigue sin revelarse
Martin Rolfe, consejero delegado de NATS, admitió responsabilidad:
Asumimos la responsabilidad
Pero la causa técnica exacta no se ha hecho pública. NATS descartó que el fallo estuviera relacionado con un ciberataque.
La ministra británica de Transportes, Heidi Alexander, convocó al responsable de NATS para exigir explicaciones.
No es la primera vez. El control aéreo británico ya sufrió dos grandes interrupciones: una en agosto de 2023 y otra en julio de 2025.
Los retrasos podrían prolongarse varios días mientras las aerolíneas terminan de acomodar sus operaciones. El caos en los aeropuertos británicos no tiene para cuándo acabar.