En uno de los episodios más reveladores sobre la relación entre el poder político y el narcotráfico en México, dos figuras antagónicas —un expresidente y el líder del Cártel de Sinaloa— coincidieron en señalar al exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, por presuntos vínculos con la organización criminal de los hermanos Arellano Félix.
Las acusaciones provienen de fuentes y momentos completamente distintos: una confesión de Joaquín El Chapo Guzmán realizada en 1993 tras su captura en Guatemala, y un mensaje publicado por el expresidente Felipe Calderón Hinojosa en redes sociales durante 2017. Ambos testimonios apuntan hacia la protección y colusión que habría existido entre el gobierno estatal y el Cártel de Tijuana durante los años noventa.
La confesión de El Chapo en 1993
Tras ser detenido en Guatemala el 9 de junio de 1993, Joaquín Guzmán Loera rindió declaraciones ante las autoridades mexicanas en las que detalló la estructura del narcotráfico en el país. En ese testimonio, el entonces líder emergente del Cártel de Sinaloa señaló directamente a Ernesto Ruffo como protector de los hermanos Arellano Félix.
Según los documentos de la época, El Chapo describió cómo el gobierno de Baja California facilitaba las operaciones del cártel tijuanense, permitiendo el trasiego de drogas hacia Estados Unidos a través de los cruces fronterizos más importantes del país.
La declaración de Guzmán Loera cobró relevancia porque se produjo en el contexto de la guerra entre los cárteles de Sinaloa y Tijuana, que había alcanzado su punto más álgido con el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en el aeropuerto de Guadalajara, apenas semanas antes de la captura del capo.
El tuit de Calderón en 2017
Más de dos décadas después, Felipe Calderón retomó estas acusaciones en un mensaje publicado en su cuenta de la red social X (entonces Twitter). El expresidente panista señaló públicamente a Ruffo Appel por sus presuntos nexos con el Cártel de los Arellano Félix.
TAMBIÉN LEE. Línea 1 del Metro será reabierta en su totalidad entre agosto y septiembre
La publicación de Calderón Hinojosa generó controversia dentro del Partido Acción Nacional, pues Ernesto Ruffo fue el primer gobernador de oposición en la historia moderna de México. Su triunfo en 1989 representó un parteaguas en la democratización del país y consolidó al PAN como una fuerza política capaz de derrotar al entonces hegemónico Partido Revolucionario Institucional.
“La coincidencia entre las declaraciones de un narcotraficante confeso y un expresidente de la República sobre los vínculos de un exgobernador con el crimen organizado resulta extraordinaria en la historia política mexicana”
Análisis de especialistas en seguridad
El contexto del Cártel de Tijuana
Durante los años noventa, la organización de los hermanos Benjamín, Ramón, Eduardo y Francisco Rafael Arellano Félix controló el tráfico de drogas en la frontera de Baja California. El cártel se caracterizó por su extrema violencia y su capacidad para corromper autoridades en todos los niveles de gobierno.
La guerra entre los Arellano Félix y el Cártel de Sinaloa dejó miles de muertos en Tijuana, Mexicali y otras ciudades fronterizas. El enfrentamiento incluyó atentados espectaculares, como el intento de asesinato de El Chapo en la discoteca Christine de Puerto Vallarta en 1992.
Ernesto Ruffo gobernó Baja California de 1989 a 1995, periodo que coincide con el auge del Cártel de Tijuana. Durante su administración, la organización criminal consolidó su dominio sobre las rutas de trasiego hacia California y Arizona.
Implicaciones para la narrativa de la alternancia
Las acusaciones contra Ruffo Appel resultan particularmente significativas porque cuestionan la narrativa de que la alternancia política traería gobiernos más honestos y alejados del crimen organizado. El triunfo panista en Baja California fue celebrado como el inicio de una nueva era democrática en México.
Sin embargo, diversos investigadores han documentado que la relación entre el poder político y el narcotráfico trasciende las siglas partidistas. Los vínculos entre gobernantes y cárteles se han registrado tanto en administraciones del PRI como del PAN y, más recientemente, de otros partidos.
TAMBIÉN LEE. Anticorrupción sanciona a 13 funcionarios; inhabilitaciones de hasta 3 meses
La Fiscalía General de la República mantiene abiertas diversas investigaciones sobre narcopolíticos de distintas épocas, aunque en el caso específico de Ruffo no se han formalizado cargos derivados de las acusaciones mencionadas.
El legado de violencia en la frontera
Baja California continúa siendo uno de los estados más violentos del país. Aunque el Cártel de Tijuana prácticamente desapareció tras la muerte y captura de sus principales líderes, otras organizaciones criminales ocuparon el vacío de poder.
Actualmente, el Cártel Jalisco Nueva Generación y remanentes del Cártel de Sinaloa disputan el control del territorio fronterizo. Tijuana registra tasas de homicidio que la ubican entre las ciudades más peligrosas del mundo.
La coincidencia entre las declaraciones de Calderón y El Chapo sobre los nexos de Ruffo con los Arellano Félix reabre el debate sobre la profundidad de la infiltración del narcotráfico en las estructuras del Estado mexicano, un fenómeno que, según especialistas, comenzó décadas antes de la llamada guerra contra el narco.
La revelación de estos testimonios coincidentes plantea interrogantes sobre cuántos otros casos similares permanecen sin investigar en la historia reciente del país. Para los mexicanos, representa un recordatorio de que la relación entre política y crimen organizado tiene raíces profundas que trascienden partidos y administraciones.