La defensa de Nicolás Maduro le dio hoy al juego legal en Nueva York. Este 3 de septiembre, sus abogados presentaron dos mociones ante un tribunal federal para que se eche para atrás todo el caso penal que enfrenta en Estados Unidos.
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El juicio contra Maduro está programado para junio de 2027, con una audiencia previa fijada para el 17 de noviembre de 2026.
El expresidente venezolano, que lleva casi ocho meses encerrado en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, apuesta fuerte a la carta de la inmunidad soberana. Su argumento: era presidente en funciones cuando lo agarraron, así que los gringos no tienen jurisdicción para juzgarlo.
Dos mociones, una jugada desesperada
La primera moción va con todo: pide desestimar toda la acusación basándose en que tiene inmunidad como jefe de Estado. La segunda, por si acaso no jala la primera, busca al menos tirar el cargo de conspiración por narcoterrorismo.
El abogado Barry Pollack también cuestiona la legalidad de la operación militar del 3 de enero que terminó con Maduro capturado y en suelo estadounidense. Esa operación, según la defensa, fue un show ilegal.
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El dato que complica la defensa: Washington dejó de reconocer a Maduro como presidente legítimo desde 2019. Para el gobierno de EU, el venezolano es un narco, no un mandatario.
El juez y los tiempos que vienen
El juez Alvin Hellerstein ya puso las reglas del juego: el plazo de hoy para presentar mociones ya venció. Ahora el Gobierno estadounidense tiene hasta el 2 de octubre para responder los argumentos de la defensa.
La vista judicial donde se discutirán estas cuestiones está programada para el 17 de noviembre. Si nada cambia, el juicio arranca en junio de 2027.
Maduro enfrenta cargos de conspiración para narcoterrorismo e importación de cocaína. Nada menor.
Su esposa, Cilia Flores, también está en el paquete. Ella pidió desestimar sus propios cargos —importación de drogas y posesión de armas— invocando inmunidad como primera dama. Su abogado, Mark Donnely, citó precedentes como los de Imelda Marcos, Rania de Jordania y Paloma Cordero de la Madrid.
La defensa también menciona el caso de Manuel Noriega, el expresidente panameño capturado por EU en 1989. Un tribunal falló en 1990 sobre su inmunidad, aunque al final lo juzgaron de todos modos.
Por ahora, Maduro espera en Brooklyn que la inmunidad soberana le funcione mejor que a Noriega. Veremos si el juez le compra el argumento o si esto termina siendo solo un round más antes del juicio grande.