Basta ya. Este domingo, miles de hidalguenses no fueron víctimas de la delincuencia, sino del egoísmo de una familia que decidió que su mala relación con una adolescente de 14 años era motivo suficiente para asfixiar la carretera México-Pachuca. Mientras los padres de I.Z.H.H. gritaban por una “desaparición”, la realidad era otra: una huida voluntaria por conflictos en el hogar.
El aparato gubernamental operó y activó los protocolos, pero la ineficiencia real del gobierno radica en su tibieza. ¿Hasta cuándo se va a permitir que civiles cierren carreteras por problemas que se resuelven en el psicólogo o en la sala de una casa? La ley es clara respecto a la obstrucción de vías de comunicación, y el hecho de que no haya detenidos por este bloqueo que dejó varados a más de 15 mil vehículos es una invitación al caos. La ciudadanía exige que la Procuraduría procese a los padres por falsedad de declaraciones y por los daños causados a terceros.