A casi cinco años de haber sido presentada como un proyecto estratégico para alcanzar la soberanía sanitaria en México, sigue sin funcionar. La vacuna Patria, impulsada durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, vuelve al centro del debate público.
Pese a una inversión cercana a los mil millones de pesos, la fórmula no ha sido producida a gran escala ni será utilizada en la próxima campaña de vacunación contra Covid-19. Esto generó cuestionamientos sobre su viabilidad y el destino de los recursos.
La vacuna Patria de AMLO costó casi mil millones de pesos y sigue sin producirse tras 5 años
Autoridades sanitarias confirmaron que la vacuna Patria no será aplicada durante la temporada invernal 2026-2027. En su lugar, México recurrirá nuevamente a dosis actualizadas desarrolladas por farmacéuticas internacionales como Pfizer y Moderna, bajo el argumento de que cuentan con mayor respaldo científico, disponibilidad inmediata y aval de organismos regulatorios internacionales.
El anuncio contrasta con la narrativa inicial del proyecto, presentado en 2021 como una solución nacional que permitiría reducir la dependencia del país respecto a vacunas extranjeras. Sin embargo, a lo largo de estos años, la vacuna Patria no logró consolidarse. Aunque avanzó en distintas fases de ensayos clínicos, hasta octubre del año pasado no contaba con el registro sanitario definitivo ante la Cofepris, requisito indispensable para su aplicación masiva.
La decisión ha encendido alertas en el ámbito político. Legisladores han solicitado al gobierno federal explicar qué ocurrió con uno de los proyectos insignia en materia de salud del sexenio anterior, así como transparentar el uso de los recursos públicos destinados a su desarrollo. Las críticas apuntan a la falta de resultados concretos tras varios años de inversión y expectativas.
En paralelo, el gobierno mexicano anunció un acuerdo de cooperación con Pfizer para la transferencia de tecnología en la producción de vacunas de ARN mensajero. Este proceso se llevará a cabo en una planta ubicada en Toluca, Estado de México, lo que representa un cambio de estrategia hacia la colaboración con la industria farmacéutica global.
Este giro pone en evidencia el contraste entre el objetivo original de autosuficiencia y la realidad actual, en la que el país continúa dependiendo de desarrollos internacionales para atender emergencias sanitarias. A cinco años de su anuncio, la vacuna Patria permanece sin consolidarse, dejando abiertas interrogantes sobre el futuro de la investigación nacional, la planeación en salud pública y la capacidad del país para desarrollar soluciones propias frente a crisis globales.