EsPumita: estudiantes de la UNAM crean jabón con aceite de cocina usado

Alumnos de la FES Zaragoza desarrollaron un producto sustentable que transforma residuos domésticos en artículos de higiene personal, con registro de marca incluido

Un grupo de estudiantes de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrolló EsPumita, un jabón elaborado a partir de aceite de cocina usado que representa una alternativa sustentable para el manejo de residuos domésticos y la producción de artículos de higiene personal.

El producto innovador ya cuenta con registro de marca y actualmente se exhibe como proyecto piloto en los baños del Campus II de la FES Zaragoza, donde la comunidad universitaria puede conocer de primera mano los beneficios de esta iniciativa estudiantil que combina ciencia, sustentabilidad y economía circular.

¿Cómo funciona el proceso de elaboración de EsPumita?

La creación de jabón a partir de aceite de cocina usado no es un proceso nuevo en el mundo de la química, pero los estudiantes de la FES Zaragoza lograron perfeccionar una fórmula que garantiza un producto de calidad, seguro para la piel y amigable con el medio ambiente.

El proceso comienza con la recolección del aceite vegetal que ya fue utilizado en la preparación de alimentos. Este residuo, que normalmente termina en el drenaje causando graves daños ambientales, se somete a un proceso de filtrado para eliminar impurezas y restos de comida.

Posteriormente, el aceite filtrado se mezcla con hidróxido de sodio (sosa cáustica) en proporciones específicas, lo que desencadena una reacción química conocida como saponificación. Durante este proceso, las moléculas de grasa se transforman en jabón y glicerina, un subproducto que aporta propiedades hidratantes al producto final.

Los estudiantes agregaron fragancias naturales y ajustaron el pH del jabón para hacerlo compatible con diferentes tipos de piel, logrando un producto que cumple con los estándares de calidad necesarios para su uso cotidiano.

Impacto ambiental del aceite de cocina mal desechado

La iniciativa de los estudiantes de la UNAM cobra especial relevancia cuando se consideran las cifras del daño ambiental que causa el aceite de cocina cuando se desecha incorrectamente. Según datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, un solo litro de aceite usado puede contaminar hasta mil litros de agua.

En México se generan aproximadamente 400 millones de litros de aceite de cocina usado al año en el sector doméstico. La mayor parte de este residuo termina en el sistema de drenaje, provocando obstrucciones, malos olores y contaminación de cuerpos de agua superficiales y subterráneos.

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Cuando el aceite llega a ríos, lagos o mantos acuíferos, forma una película superficial que impide el paso de oxígeno y luz solar, afectando gravemente a la flora y fauna acuática. Además, su descomposición genera metano, un gas de efecto invernadero 25 veces más potente que el dióxido de carbono.

La economía circular como modelo de desarrollo

El proyecto EsPumita se inscribe dentro del modelo de economía circular, un concepto que busca eliminar la generación de residuos mediante el rediseño de procesos productivos. En lugar de seguir el esquema tradicional de producir, usar y desechar, la economía circular propone que los materiales se mantengan en uso el mayor tiempo posible.

Los estudiantes de la FES Zaragoza demostraron que un residuo doméstico común puede transformarse en un producto de valor comercial, cerrando el ciclo de vida del aceite vegetal de manera sustentable. Esta visión coincide con los objetivos de desarrollo sostenible impulsados por organismos internacionales y adoptados por el Gobierno de México.

La Secretaría de Economía ha señalado que los emprendimientos basados en economía circular representan una oportunidad de crecimiento para las pequeñas y medianas empresas mexicanas, especialmente aquellas lideradas por jóvenes universitarios con formación técnica especializada.

Innovación universitaria con potencial comercial

El hecho de que EsPumita ya cuente con registro de marca indica que los estudiantes contemplaron desde el inicio la posibilidad de llevar su proyecto más allá del ámbito académico. Este paso es fundamental para proteger la propiedad intelectual y eventualmente comercializar el producto a mayor escala.

La FES Zaragoza se ha caracterizado por fomentar proyectos estudiantiles que combinan la investigación científica con aplicaciones prácticas. Esta facultad, ubicada en el oriente de la Ciudad de México, cuenta con programas de licenciatura en áreas como Química Farmacéutico Biológica, Biología e Ingeniería Química, disciplinas que proporcionan las bases teóricas para desarrollos como EsPumita.

La exhibición del jabón en los baños del Campus II permite a la comunidad universitaria conocer el producto y generar retroalimentación valiosa para los creadores. Este tipo de pruebas piloto son esenciales antes de considerar una producción a mayor escala o buscar financiamiento para expandir el proyecto.

Beneficios para Hidalgo y el centro del país

Aunque el proyecto surgió en la Ciudad de México, iniciativas como EsPumita pueden replicarse fácilmente en otras entidades, incluyendo Hidalgo. Las universidades públicas y tecnológicas del estado cuentan con la infraestructura y el talento humano necesarios para desarrollar proyectos similares enfocados en las necesidades locales.

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El Gobierno de Hidalgo ha impulsado programas de apoyo a emprendedores jóvenes y proyectos sustentables, lo que podría facilitar la adopción de tecnologías de reciclaje de aceite en municipios como Pachuca, Tulancingo, Tula e Ixmiquilpan.

Los restaurantes y comedores de estas ciudades generan cantidades significativas de aceite usado que actualmente se desechan de manera inadecuada. Un programa de recolección vinculado con la producción de jabón artesanal podría generar empleos, reducir la contaminación y ofrecer productos de limpieza accesibles a la población.

¿Qué sigue para EsPumita?

El siguiente paso para los creadores de EsPumita será evaluar los resultados de la prueba piloto en el Campus II y determinar si el producto cumple con las expectativas de los usuarios. Con base en esta información, podrán ajustar la fórmula, el empaque o la estrategia de distribución.

Una vez consolidado el producto, los estudiantes podrían buscar apoyo de incubadoras de negocios universitarias o programas gubernamentales de fomento al emprendimiento. La Secretaría de Educación Pública y diversas instituciones de educación superior ofrecen recursos para que proyectos estudiantiles se conviertan en empresas viables.

EsPumita representa un ejemplo inspirador de cómo la formación universitaria puede traducirse en soluciones concretas a problemas ambientales urgentes. Los jóvenes mexicanos demuestran que la innovación no requiere grandes presupuestos, sino creatividad, conocimiento técnico y compromiso con el futuro del planeta.


La comunidad universitaria interesada en conocer más sobre el proyecto puede visitar las instalaciones del Campus II de la FES Zaragoza, donde EsPumita se encuentra disponible como producto de demostración. El desarrollo de este jabón con aceite de cocina usado marca un precedente valioso para futuras generaciones de estudiantes comprometidos con la sustentabilidad.

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