Guerra híbrida: la estrategia rusa que tiene a Europa en alerta (y algunos la ven en Ceuta)

Un dron en Leipzig, ciberataques en Chequia, desinformación en Ceuta. La guerra híbrida rusa tiene a Europa en vilo, y el concepto se estira hasta donde conviene.

Europa está en alerta máxima. La guerra híbrida, esa mezcla de ciberataques, desinformación y presión económica sin declarar formalmente la guerra, se volvió la nueva normalidad entre Rusia y la Unión Europea, según la Comisión Europea y la OTAN.

Dato clave
El término “guerra híbrida” lo acuñó Frank Hoffman, oficial retirado de la Marina de EE.UU., hacia 2005, tras observar tácticas mixtas en Afganistán e Irak.

El último episodio: el 4 de agosto, un dron cargado con explosivos se estrelló contra un avión de carga ucraniano en el aeropuerto de Leipzig/Halle, en Alemania. El Gobierno alemán acusó formalmente a Rusia de estar detrás del ataque. Y no es un caso aislado: ciberataques en Alemania y Chequia, interferencia electoral en Rumanía, sabotaje de GPS en países bálticos. Todo atribuido a Moscú desde que invadió Ucrania a gran escala en 2022.

¿Qué es la guerra híbrida?

La Comisión Europea la define así: combinación de actividades coercitivas usando métodos convencionales y no convencionales (diplomáticos, militares, económicos y tecnológicos) sin superar el umbral de una guerra declarada formalmente.

La OTAN agrega: obtener beneficios políticos y estratégicos mediante desinformación, ciberataques y engaño. Vamos, lo que siempre se ha hecho, pero con las herramientas del siglo XXI.

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El término lo acuñó Frank Hoffman, oficial retirado de la Marina estadounidense y antiguo analista del Pentágono, hacia 2005. Lo desarrolló tras observar en Afganistán e Irak cómo se mezclaban tácticas convencionales, insurgencia, terrorismo y ataques tecnológicos.

Las tácticas incluyen ciberataques masivos, campañas de desinformación en redes, presión económica (aranceles, bloqueos), uso instrumental de la migración e influencia política encubierta. Todo calculado para desestabilizar sin cruzar la línea que active una respuesta militar formal.

El caso Ceuta: ¿guerra híbrida o desinformación sobre guerra híbrida?

Aquí la cosa se pone turbia. Los días 30 y 31 de julio hubo una entrada masiva en Ceuta. El CENIF (Centro Nacional de Inteligencia de las Fuerzas Armadas) publicó un informe sosteniendo que no fue espontánea, sino una acción organizada por agentes marroquíes. Una especie de reedición de la Marcha Verde de 1975, cuando Marruecos instó a 350,000 civiles a cruzar la frontera con el Sáhara español.

Pero el Gobierno español tiene otra lectura. El ministro de Exteriores José Manuel Albares apunta a redes vinculadas a Rusia, Israel y la ‘internacional ultra’ por amplificar desinformación sobre lo ocurrido en Ceuta. O sea: unos dicen que fue guerra híbrida marroquí, otros que fue desinformación rusa amplificando el caos.

¿Quién tiene razón? Depende de a quién le preguntes. Lo cierto es que el concepto de guerra híbrida se volvió tan elástico que ya lo usan para explicar desde sabotajes con drones hasta oleadas migratorias y campañas en redes sociales.

Mientras tanto, Europa sigue en alerta. Y con las elecciones presidenciales estadounidenses de 2026 a la vuelta de la esquina, nadie descarta más movidas en la sombra. Bienvenidos a la nueva normalidad.

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