¿Existe una ‘temporada de terremotos’? Esto dice la ciencia

Cada 19 de septiembre, México vuelve a hacerse la misma pregunta. En 1985, en 2017 y en 2022, un sismo fuerte sacudió el país exactamente ese día. Tres coincidencias así alimentan la idea de una temporada de terremotos, pero la sismología tiene una respuesta distinta: no existe tal cosa.

¿Qué dice la ciencia sobre la temporada de terremotos?

Arturo Iglesias Mendoza, titular del Servicio Sismológico Nacional (SSN) de la UNAM, ha sido claro al respecto:

“no hay razón por la que los sismos ocurran más en alguna época del año”.

Los terremotos se originan por la ruptura de placas tectónicas a kilómetros de profundidad, donde la lluvia, el calor o el frío de la superficie no llegan.

Los números lo confirman. Según el catálogo del SSN entre 1957 y 2023, diciembre registra más sismos que septiembre: 27,402 contra 27,301. La diferencia es mínima, y a lo largo de un siglo la actividad sísmica se reparte de forma bastante pareja entre los doce meses.

Lo del 19 de septiembre, entonces, es justo eso: una coincidencia de calendario, no un patrón. Especialistas del SSN y del Servicio Mareográfico Nacional la han descrito como una “desafortunada casualidad” que ningún modelo científico puede predecir ni explicar.

El doblete sísmico de Venezuela: cuando dos temblores sí están conectados

El 24 de junio de 2026, Venezuela vivió un caso real de sismos relacionados entre sí. Un primer terremoto de magnitud 7.2 ocurrió a 25 kilómetros de profundidad; apenas 39 segundos después, un segundo sismo de magnitud 7.5 golpeó a 10 kilómetros de profundidad, cerca de San Felipe y Yumare, en el estado Yaracuy.

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Especialistas del Instituto de Geofísica de la UNAM identificaron el fenómeno como un doblete sísmico: dos terremotos de magnitud similar, muy cercanos en tiempo y espacio, donde el primero altera la tensión de la zona y facilita el segundo. Aquí sí hubo una conexión clara, porque el primer sismo rompió la falla de Boconó y el segundo, la falla de San Sebastián, ambas parte del mismo sistema donde converge el movimiento de la placa del Caribe contra la sudamericana.

La diferencia frente al 19 de septiembre mexicano es central: en Venezuela, ambos sismos ocurrieron en el mismo sistema de fallas, con segundos de diferencia. Eso sí es un mecanismo geológico documentado, no una coincidencia de fecha.

¿Y si los sismos ocurren en distintos continentes?

Aquí la ciencia es todavía más tajante. Cuando en un mismo día se registran terremotos importantes en, por ejemplo, Venezuela, Japón y Estados Unidos, la sismóloga Arancha Izquierdo, de la Red Sísmica Nacional española, explica que se trata de límites tectónicos distintos y procesos geológicos independientes. Todos están relacionados con la dinámica global de las placas, pero eso no significa que uno provoque al otro.

La sismóloga Suzan van der Lee coincide: no hay un patrón capaz de anticipar que un terremoto en un continente vaya a “activar” otro al otro lado del planeta. Las conexiones reales, como los dobletes sísmicos, solo se dan entre estructuras geológicas próximas, nunca entre fallas separadas por miles de kilómetros.

Entonces, ¿por qué sentimos que hay más sismos?

La explicación tiene tanto de psicología como de geología. Izquierdo lo resume así: si pasan meses sin un temblor de magnitud superior a 7, nadie se pregunta nada. Pero en cuanto dos o tres sismos grandes coinciden en pocas semanas, la mente humana busca un patrón donde solo hay casualidad estadística.

La conclusión de los especialistas consultados por distintos medios es la misma: no existe una temporada de terremotos ni un mecanismo global que sincronice la actividad sísmica del planeta. Lo que sí existe son regiones con fallas activas, capaces de generar secuencias locales como el doblete venezolano, y una tendencia natural a conectar eventos que en realidad son independientes.

Lo que sí puedes controlar: la preparación

Que no exista una temporada de terremotos no cambia lo esencial para México: el riesgo sísmico es permanente, no estacional. La recomendación de Protección Civil y del propio SSN se mantiene todo el año: tener una mochila de emergencia lista, conocer las rutas de evacuación del edificio donde vives o trabajas, y no depender del calendario para tomarse en serio un simulacro.

Puedes repasar cómo se comparan los sismos que marcaron al país en esta cronología de 1985 y 2017, o revisar por qué los movimientos telúricos recientes en la CDMX no representan un comportamiento anormal.

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