Italia no afloja. Mantendrá sus controles en la frontera al menos durante esta semana y le lanzó un reclamo directo a España: que asuma sus responsabilidades tras un proceso de regularización.
El viceministro de Asuntos Exteriores italiano, Edmondo Cirielli, dejó claro que no hay espacio para ultimátums entre ambos países. La tensión está, pero Roma intenta bajarle al drama.
Sin ultimátums ni escaladas
Cirielli fue contundente al rechazar que la situación se resuelva a base de presiones.
Nadie quiere agravar la situación
, dijo el funcionario italiano.
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El mensaje va directo: Italia seguirá con su estrategia de controles mientras España, según Roma, no se haga cargo de las consecuencias de su política migratoria.
La regularización implementada por España está en el centro del problema. Para Italia, esa medida genera efectos que Madrid debe atender, no trasladar a sus vecinos europeos.
¿Qué sigue?
Los controles fronterizos italianos se mantendrán operativos al menos durante esta semana. No hay fecha de cierre ni señales de que vayan a levantarse pronto.
La postura italiana es clara: quieren que España se haga responsable de los movimientos migratorios derivados de su propia política de regularización.
Por ahora, el diálogo sigue abierto. Pero las acciones concretas no cambian: Italia vigila sus fronteras y España recibe el reclamo.
Ninguno de los dos gobiernos ha mostrado señales de retroceso. La semana será clave para ver si la crisis se mantiene en el plano diplomático o si escala.