La carrera interna de Morena rumbo a las elecciones de 2027 ya comenzó con la selección de sus coordinadores de defensa de la transformación y la soberanía en 17 estados. Sin embargo, el partido guinda enfrenta un desafío mayúsculo: cumplir con las reglas de paridad de género sin frenar la competitividad de sus cuadros políticos y, sobre todo, evitar las fracturas internas que han caracterizado procesos anteriores.
De acuerdo con los lineamientos establecidos, Citlalli Hernández y Ariadna Montiel, figuras clave de la dirigencia morenista, serán las encargadas de conducir el proceso interno para definir las candidaturas bajo los criterios de paridad establecidos en la legislación electoral mexicana.
El dilema histórico de los partidos con la paridad
En procesos anteriores, la designación de candidaturas bajo la cuota de género ha provocado fricciones significativas dentro del movimiento. La paridad de género, establecida constitucionalmente en México desde 2014 y reforzada con reformas posteriores, obliga a los partidos políticos a postular el mismo número de mujeres y hombres en cargos de elección popular.
Para Arturo Espinosa Silis, fundador de Laboratorio Electoral, este principio suele generar incomodidad para las fuerzas políticas porque acota su margen de negociación.
“La paridad siempre ha sido muy incómoda para todos los partidos políticos. ¿Por qué? Porque les acota su margen de negociación en torno a las candidaturas; les incomoda porque los partidos políticos han tenido la práctica de acomodar las candidaturas al gusto del grupo político en el poder.”
Arturo Espinosa Silis, fundador de Laboratorio Electoral
El especialista en temas electorales señaló que Morena tendrá que armar un complejo rompecabezas político, evaluando criterios específicos para cada entidad donde competirá en los comicios intermedios del próximo año.
El rompecabezas de las candidaturas estatales
De acuerdo con el análisis de Espinosa Silis, el partido debe considerar dos criterios fundamentales para la definición de sus abanderados: por un lado, las determinaciones de la autoridad electoral que establecen en qué entidades corresponde obligatoriamente una candidatura femenina; por otro, los estándares de competitividad basados en los perfiles disponibles.
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“Lo que tendría que hacer el partido es armar un gran rompecabezas de candidaturas, definiendo en cuáles, atendiendo las reglas de paridad, tendría que postular a una mujer, porque ya la autoridad dijo que en ese lugar va mujer porque va mujer.”
Arturo Espinosa Silis, analista electoral
El experto enfatizó que Morena cuenta con perfiles suficientes para cumplir con la paridad de género y que, en muchos casos, se trata de una estrategia partidista donde un perfil femenino puede resultar más competitivo frente al electorado.
Antecedentes de tensión interna en Morena
Los ejemplos de cómo la paridad ha generado tensión entre las filas morenistas no son menores. Uno de los casos más emblemáticos ocurrió durante la elección del candidato a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en 2024, cuando Clara Brugada, entonces alcaldesa de Iztapalapa, quedó en segundo lugar detrás de Omar García Harfuch en las encuestas internas.
La controversia se intensificó porque García Harfuch obtuvo una ventaja de 13.8 puntos porcentuales sobre Brugada en los ejercicios demoscópicos. No obstante, la dirigencia se inclinó por la alcaldesa, quien defendió su designación bajo el argumento de que “los espacios no se negocian”. Brugada resultó electa jefa de gobierno y actualmente encabeza el Gobierno de la CDMX.
El caso San Luis Potosí 2021
Otro episodio que evidenció las tensiones internas ocurrió en 2021 en San Luis Potosí. La dirigencia nacional de Morena anunció que la candidatura a la gubernatura sería para una mujer, quedando en manos de Mónica Rangel, exsecretaria de Salud del estado.
La decisión provocó inconformidad y acusaciones de imposición por parte de la dirigencia estatal, que consideró que se trataba de una medida implementada “solo para cubrir” la cuota de género y, presuntamente, favorecer acuerdos con el Partido Verde. El caso generó fracturas que tardaron meses en sanar dentro de la estructura local del partido.
El precedente de Oaxaca
En el proceso electoral de 2022, la senadora Susana Harp denunció irregularidades tras la designación de Salomón Jara como candidato de Morena a la gubernatura de Oaxaca. El Tribunal Electoral Federal determinó que el partido carecía de mecanismos internos para garantizar la paridad sustantiva con criterios de competitividad.
Como resultado de esta resolución, se vinculó al Instituto Nacional Electoral (INE) para supervisar que existieran reglas claras en futuros procesos. Este precedente judicial pesa sobre las decisiones que Morena deberá tomar en los próximos meses.
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La incertidumbre de los lineamientos electorales
Uno de los factores que complica la situación actual es la ausencia de lineamientos definitivos por parte de la autoridad electoral para los comicios de 2027. Espinosa Silis advirtió que lo que podría jugar en contra de Morena es precisamente lo adelantado de su proceso interno.
“¿Cómo va a cumplir Morena con la paridad si la autoridad electoral, o las autoridades electorales, no han emitido los lineamientos de paridad? Esto podría mover todas las candidaturas, algo que ya hemos visto que ha pasado en muchas elecciones.”
Arturo Espinosa Silis, especialista electoral
El analista señaló que los lineamientos de paridad podrían emitirse incluso durante los periodos de precampaña, lo que obligaría al partido a realizar ajustes de última hora en sus definiciones. Esta situación ha ocurrido en procesos anteriores, generando inconformidades y recursos legales.
Qué significa para el proceso electoral 2027
Las elecciones intermedias de 2027 renovarán gubernaturas, congresos locales y ayuntamientos en diversas entidades del país. Para Morena, que actualmente gobierna la mayoría de los estados, mantener la cohesión interna resulta fundamental para conservar su hegemonía territorial.
El partido de la presidenta Claudia Sheinbaum deberá equilibrar las aspiraciones de sus militantes con las obligaciones legales de paridad. La experiencia de procesos anteriores muestra que las imposiciones percibidas como arbitrarias pueden derivar en candidatos debilitados, fugas hacia otros partidos o campañas sin el respaldo total de la estructura local.
El especialista Espinosa Silis concluyó que la paridad de género debe entenderse como parte de la estrategia electoral y no como un obstáculo. Según su análisis, los partidos que identifiquen correctamente dónde tienen perfiles femeninos mejor posicionados podrán convertir esta obligación legal en una ventaja competitiva. El desafío para Morena será lograr que sus procesos internos reflejen este enfoque sin repetir las fracturas del pasado.