La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo destacó los resultados del programa Sí al Desarme, Sí a la Paz, una iniciativa federal que busca reducir la circulación de armas de fuego entre la población civil mediante el intercambio voluntario por incentivos económicos y en especie.
La mandataria confirmó que este jueves 10 de julio acudirá personalmente al atrio de la Basílica de Guadalupe, en la alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México, para participar en una jornada especial del programa. El emblemático recinto religioso se convertirá en escenario de esta estrategia que la administración federal considera fundamental para disminuir la violencia en el país.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum enfatizó que el retiro de armas de las calles tiene un impacto directo en la reducción de homicidios y lesiones por proyectil de arma de fuego. La presidenta considera que cada arma entregada representa potencialmente una vida salvada.
¿Qué es el programa Sí al Desarme, Sí a la Paz?
El programa Sí al Desarme, Sí a la Paz es una iniciativa que comenzó en la Ciudad de México durante la administración de Sheinbaum como jefa de Gobierno y que posteriormente fue adoptada a nivel federal. Su funcionamiento es sencillo: las personas pueden entregar armas de fuego, municiones, granadas y otros artefactos explosivos de manera anónima, sin que se les haga ninguna pregunta sobre la procedencia de los objetos.
A cambio de la entrega, los ciudadanos reciben compensaciones que pueden incluir dinero en efectivo, tarjetas de despensa, electrodomésticos, bicicletas o incluso becas educativas. El monto de la compensación varía según el tipo y calibre del arma entregada, pudiendo alcanzar varios miles de pesos por armas de alto poder.
Las jornadas se realizan en espacios públicos como plazas, atrios de iglesias y centros comunitarios. La elección de recintos religiosos no es casual: se busca generar un ambiente de confianza y anonimato que incentive la participación ciudadana sin temor a represalias legales.
La Basílica como símbolo de paz
La decisión de realizar la jornada en el atrio de la Basílica de Guadalupe tiene una carga simbólica importante. El santuario mariano más visitado del mundo católico representa para millones de mexicanos un espacio de fe, esperanza y reconciliación. El gobierno federal busca aprovechar este significado para reforzar el mensaje de que entregar un arma es un acto de paz.
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La Basílica ha sido sede de jornadas similares en años anteriores, con resultados que las autoridades han calificado como exitosos. La afluencia de fieles y visitantes al recinto facilita que el programa llegue a personas que de otra manera no se enterarían de la iniciativa.
Contexto: la problemática de armas en México
México enfrenta una crisis de violencia armada que tiene múltiples causas, pero una de las más importantes es el tráfico ilegal de armas desde Estados Unidos. Según datos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), se estima que más del 70 por ciento de las armas decomisadas a grupos criminales en México provienen del vecino país del norte.
El gobierno mexicano ha demandado a fabricantes estadounidenses de armamento ante tribunales de aquel país, argumentando que sus prácticas comerciales negligentes facilitan el tráfico ilegal hacia territorio mexicano. Esta estrategia legal complementa los esfuerzos internos como el programa de desarme.
Las cifras de homicidios dolosos en México, aunque han mostrado una tendencia gradual a la baja en los últimos meses, siguen siendo preocupantes. De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, las armas de fuego son el instrumento utilizado en la mayoría de estos casos, lo que subraya la importancia de reducir su disponibilidad.
Resultados históricos del programa
Desde su implementación, el programa ha logrado retirar de circulación miles de armas de fuego en todo el territorio nacional. Las jornadas más exitosas han recuperado desde pistolas y revólveres hasta rifles de asalto y armas largas de uso exclusivo del Ejército.
El gobierno federal argumenta que existe una correlación entre la intensificación de las jornadas de desarme y la reducción de ciertos delitos violentos en las zonas donde se implementan. Sin embargo, especialistas en seguridad señalan que medir el impacto real del programa es complejo, pues la violencia tiene causas multifactoriales.
“Cada arma que sale de circulación es una vida que potencialmente se salva”
Claudia Sheinbaum, presidenta de México
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Críticas y limitaciones
No todos los analistas coinciden en la efectividad del programa. Algunos expertos en seguridad señalan que las armas entregadas suelen ser de bajo calibre o están en mal estado, mientras que las armas utilizadas por el crimen organizado rara vez llegan a estas jornadas. Argumentan que el impacto real en la reducción de la violencia criminal es limitado.
Otros especialistas, sin embargo, destacan el valor preventivo del programa. Muchas de las armas entregadas provienen de hogares donde estaban guardadas y representaban un riesgo de accidentes domésticos, suicidios o escalamiento de conflictos interpersonales. En este sentido, el desarme voluntario cumple una función de salud pública más que de combate al crimen organizado.
¿Qué sigue para el programa?
La administración de Sheinbaum ha anunciado que intensificará las jornadas de desarme durante el segundo semestre de 2026, con especial énfasis en las zonas metropolitanas y en estados con altos índices de violencia. Se planean jornadas en colaboración con gobiernos estatales y municipales, así como con organizaciones de la sociedad civil.
La presencia de la presidenta en la jornada de este jueves en la Basílica de Guadalupe busca dar un impulso mediático al programa y enviar un mensaje de que el desarme ciudadano es una prioridad del gobierno federal. Se espera una amplia cobertura del evento y la participación de funcionarios de alto nivel.
Para los mexicanos, el programa representa una opción segura y sin consecuencias legales para deshacerse de armas que pueden representar un peligro en sus hogares. Las autoridades invitan a la ciudadanía a participar en las jornadas y contribuir a la construcción de una cultura de paz en el país.