Resulta que el Gobierno de Tlaxcala no puede clausurar las descargas que contaminan la Laguna de Acuitlapilco. Así de simple. Y no es por falta de voluntad política ni por hacerse de la vista gorda: es que la ley no le da esas facultades. Eso sí, mientras el colectivo Patos Verdes clausura simbólicamente oficinas y exige acciones, las autoridades estatales insisten en que están haciendo lo que legalmente les corresponde.
La Secretaría de Medio Ambiente y la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Tlaxcala (Propaet) emitieron un comunicado este lunes 3 de agosto de 2026 para aclarar un punto que, al parecer, sigue generando confusión: las inspecciones y clausuras de descargas directas al cuerpo de agua son competencia exclusiva de las autoridades federales. La administración de la zona federal también. El estado, por más que quiera, no puede meterse ahí.
¿Qué sí puede hacer el gobierno estatal en la Laguna de Acuitlapilco?
Hay que decirlo: el gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros no se ha cruzado de brazos. Según el comunicado oficial, las acciones estatales se enmarcan en un esquema de coordinación interinstitucional que incluye:
- Coordinación con dependencias federales, estatales y municipales
- Acompañamiento técnico en las acciones de saneamiento
- Canalización de denuncias ciudadanas a las instancias competentes
- Seguimiento puntual de las acciones implementadas
Claro que esto no satisface a quienes esperan ver tuberías clausuradas y multas ejemplares de un día para otro. Pero la realidad jurídica es la que es: la Comisión Nacional del Agua (Conagua) es la encargada de regular y sancionar las descargas en cuerpos de agua federales. Y la Laguna de Acuitlapilco, ubicada en el municipio de Tlaxcala capital, entra en esa categoría.
Un plan de recuperación en cuatro etapas
El proceso de recuperación de la Laguna de Acuitlapilco no empezó ayer. Según información de la Propaet, se trata de un plan integral ejecutado en cuatro etapas durante los últimos cuatro años. Las acciones abarcan tres frentes principales:
- Acciones ambientales directas sobre el ecosistema
- Obras de infraestructura hidráulica
- Ordenamiento territorial en la zona circundante
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Y aquí viene el dato que el gobierno estatal presume: el nivel del cuerpo de agua pasó del 10 por ciento de su capacidad en 2022 al 95 por ciento en 2026. Eso, según el titular de la Propaet, Iván García Juárez, es resultado de la coordinación entre los tres niveles de gobierno y la participación de la comunidad.
“La recuperación de la laguna de Acuitlapilco es resultado de un plan integral ejecutado en cuatro etapas”
Iván García Juárez, titular de la Propaet
La presión ciudadana no cede
Por si faltaba poco, el colectivo Patos Verdes realizó recientemente una clausura simbólica de las oficinas de la Procuraduría de Protección al Ambiente de Tlaxcala. Los manifestantes exigen acciones contundentes para frenar la contaminación que, aseguran, sigue afectando a la laguna pese a los avances reportados por las autoridades.
La respuesta oficial fue clara: el saneamiento continúa, pero la recuperación completa requiere acciones de largo plazo. Traducción: no esperen milagros de la noche a la mañana. La contaminación acumulada durante décadas no se resuelve con un decreto ni con buenas intenciones.
¿Qué ha hecho Conagua en la Laguna de Acuitlapilco?
La Comisión Nacional del Agua reconoció desde 2023 que la recuperación de la Laguna de Acuitlapilco era una acción estratégica para su dirección local en Tlaxcala. Ante la importancia social y ambiental del cuerpo de agua, la dependencia federal implementó diversas acciones encaminadas a su recuperación durante ese año.
Sin embargo, los ciudadanos organizados insisten en que las descargas ilegales continúan y que la vigilancia federal es insuficiente. El problema de fondo es estructural: mientras no haya una coordinación efectiva entre los tres niveles de gobierno y recursos suficientes para la inspección permanente, las tuberías clandestinas seguirán operando.
El contexto: un ecosistema bajo presión
La Laguna de Acuitlapilco es uno de los cuerpos de agua más emblemáticos de Tlaxcala. Ubicada al sur de la capital del estado, ha sido históricamente un espacio de recreación, pesca y hábitat para especies como la garza real, que aún resiste entre los humedales tlaxcaltecas.
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Pero el crecimiento urbano desordenado, las descargas de aguas residuales y la falta de una política integral de manejo han puesto al ecosistema en jaque durante décadas. La presión demográfica en los municipios circundantes —particularmente en Tlaxcala capital y sus comunidades aledañas— ha incrementado la demanda sobre este recurso hídrico.
Recientemente, la laguna registró alta afluencia durante el periodo vacacional, lo que llevó a las autoridades estatales a supervisar las condiciones del cuerpo de agua. A través de estas acciones, el Gobierno del Estado refuerza su política ambiental orientada a la protección y uso responsable de los ecosistemas.
¿Qué sigue para la Laguna de Acuitlapilco?
El mensaje del gobierno estatal es que la recuperación requiere paciencia, coordinación y, sobre todo, que cada instancia asuma sus responsabilidades. Para los tlaxcaltecas que viven cerca de la laguna o que la visitan regularmente, esto significa que las mejoras serán graduales.
La participación de la comunidad es clave. El esquema de cuatro etapas contempla precisamente la integración de los habitantes en las tareas de vigilancia y cuidado del ecosistema. Denunciar descargas ilegales ante Conagua —no ante las autoridades estatales— es el camino correcto para quienes detecten irregularidades.
Mientras tanto, el gobierno de Lorena Cuéllar continuará con el acompañamiento técnico y la coordinación interinstitucional. ¿Será suficiente? Los números dicen que el avance es significativo: pasar del 10 al 95 por ciento del nivel de agua en cuatro años no es poca cosa. Pero los ciudadanos organizados seguirán exigiendo que las palabras se traduzcan en acciones visibles. Y tienen razón en hacerlo.