En la zona limítrofe entre Cuautlancingo, Puebla, y Panzacola, Tlaxcala, el servicio de mototaxis redujo significativamente sus recorridos. Aunque la demanda de transporte en esa franja interestatal continúa, los operadores limitaron sus rutas ante el riesgo de sanciones, decomisos y presuntas extorsiones por parte de autoridades viales de ambas entidades.
Desde hace aproximadamente tres semanas, los cruces entre estados se volvieron cada vez menos frecuentes. A pesar de que no existen retenes formales ni puntos de revisión permanentes, la presencia intermitente de inspectores ha bastado para disuadir a los conductores. En lugar de cruzar, los pasajeros suelen ser dejados a pie de carretera, del lado correspondiente a su origen.
Conflicto territorial y falta de regulación
La operación de mototaxis en esta región ocurre sin respaldo legal. Tanto Puebla como Tlaxcala prohíben su circulación dentro de sus territorios, y mucho menos el tránsito entre ambos. No obstante, la ausencia de rutas de transporte público en comunidades periféricas permitía que estos vehículos se conviertan en una alternativa frecuente para los habitantes.
Aunque algunos grupos de operadores han intentado organizarse mediante acuerdos informales para evitar conflictos y denuncias ante la Secretaría de Movilidad y Transporte, la competencia territorial sigue siendo un problema. En ciertas zonas se detectó la presencia de unidades provenientes de municipios vecinos.
Una frontera sin barreras, pero con vigilancia
El tramo que separa Cuautlancingo de Tlaxcala no tiene divisiones físicas visibles, salvo por dos arcos metálicos que marcan el cambio de entidad. Sin embargo, para los mototaxistas, esa línea representa una barrera real. Los operativos de movilidad estatal aumentaron, y con ellos, las denuncias sobre cobros irregulares.
Regulación pendiente en Puebla
En junio pasado, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, anunció un plan para regularizar los mototaxis, comenzando por el municipio de Cuautlancingo. La propuesta incluye una revista vehicular para tener mayor control sobre estas unidades, al considerar que algunas podrían estar vinculadas a actividades ilícitas. Hasta el momento, no se han dado detalles sobre cuándo comenzará la implementación.
En este contexto, el servicio de mototaxi en la región fronteriza se mantiene en una situación ambigua: tolerado en la práctica, pero perseguido en los márgenes legales.