El Gobierno de Puebla encabezado por Alejandro Armenta respondió este 27 de julio de 2026 a los resultados de la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, que ubica a la capital poblana con una percepción de inseguridad del 81.3%. El mandatario estatal minimizó los hallazgos al señalar que se trata únicamente de percepciones ciudadanas y no de la incidencia real de delitos.
La postura del gobernador generó controversia en un contexto donde los poblanos expresan cada vez mayor preocupación por la situación de violencia. Según los datos del propio INEGI, el transporte público registra un 90.1% de percepción de inseguridad, mientras que los cajeros automáticos en la vía pública alcanzan el 82.6%.
Armenta defiende cifras oficiales y acusa campaña de descalificación
Durante su posicionamiento, Armenta insistió en que los indicadores que presenta su administración muestran una tendencia a la baja en diversos delitos. El mandatario fue enfático al señalar que la encuesta INEGI seguridad Puebla se limita a medir la percepción en la zona metropolitana de la capital, sin reflejar la situación del resto del estado.
“Lo importante son los indicadores, los resultados. Nosotros tenemos que informar con datos y no aceptar la extorsión ni el chantaje de nadie”
Alejandro Armenta, gobernador de Puebla
El gobernador atribuyó parte de la percepción negativa a quienes, según sus palabras, antes recibían recursos públicos o ejercían presión mediante la extorsión. Señaló que estos grupos ahora mantienen una “campaña de descalificación” contra su administración, aunque no ofreció nombres ni pruebas específicas de dichas acusaciones.
Esta narrativa de Armenta no es nueva. Desde que asumió el cargo, el mandatario ha recurrido frecuentemente a señalar a “enemigos externos” cuando surgen críticas a su gestión, particularmente en temas sensibles como la seguridad pública y el ejercicio del gasto.
La ENSU y su metodología: más que solo percepción
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana es uno de los instrumentos más rigurosos que tiene México para medir el pulso ciudadano en materia de seguridad. El INEGI la aplica trimestralmente en las principales ciudades del país, con una metodología estandarizada que permite comparaciones tanto temporales como geográficas.
Si bien es cierto que la encuesta INEGI seguridad Puebla mide percepción y no incidencia delictiva directa, especialistas en seguridad pública coinciden en que ambos indicadores están estrechamente relacionados. La percepción de inseguridad afecta la calidad de vida, las decisiones económicas y la confianza institucional de los ciudadanos.
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Vale la pena recordar que la percepción ciudadana suele basarse en experiencias directas o cercanas: asaltos a familiares, robos en el vecindario, extorsiones a comerciantes locales. No se trata de impresiones abstractas, sino de vivencias que los poblanos experimentan cotidianamente.
Los espacios más peligrosos según los capitalinos
Los resultados de la ENSU revelan datos preocupantes sobre los lugares donde los habitantes de la capital poblana se sienten más vulnerables. Las cifras hablan por sí solas:
- Transporte público: 90.1% de percepción de inseguridad
- Cajeros automáticos en vía pública: 82.6%
- Percepción general de inseguridad: 81.3%
Estos números colocan a Puebla capital entre las ciudades con peores indicadores de percepción de seguridad a nivel nacional. El transporte público, utilizado diariamente por miles de trabajadores, estudiantes y familias, se ha convertido en un punto crítico que requiere atención urgente.
Los cajeros automáticos en espacios públicos también representan un foco rojo. Los poblanos reportan temor a ser víctimas de robo, clonación de tarjetas o incluso secuestros exprés al realizar operaciones bancarias fuera de sucursales.
Respaldo a José Chedraui pese a resultados adversos
A pesar de los números desfavorables, Armenta reiteró su respaldo al alcalde de Puebla capital, José Chedraui. El gobernador aseguró que ambos niveles de gobierno trabajan como equipo para fortalecer las estrategias de seguridad en el municipio.
“Somos equipo para servir a los poblanos y lo vamos a seguir apoyando para que cumpla con sus obligaciones”
Alejandro Armenta, sobre su relación con el alcalde Chedraui
Esta declaración busca blindar políticamente al edil capitalino, quien ha enfrentado cuestionamientos sobre la efectividad de su estrategia de seguridad. La coordinación entre el gobierno estatal y municipal será clave para revertir la percepción ciudadana en los próximos meses.
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Contexto político: entre datos oficiales y realidad ciudadana
La estrategia de comunicación de Armenta enfrenta un dilema común en la política mexicana: la brecha entre las cifras oficiales que presumen resultados positivos y la experiencia cotidiana de los ciudadanos que contradice esa narrativa.
El Gobierno de Puebla ha insistido en presentar estadísticas que muestran disminuciones en ciertos delitos del fuero común. Sin embargo, la encuesta INEGI seguridad Puebla evidencia que los poblanos no perciben mejoría en su día a día. Esta desconexión puede tener costos políticos significativos si no se atiende con acciones concretas.
Los especialistas señalan que descalificar los instrumentos de medición independientes como el INEGI envía una señal preocupante. En lugar de reconocer áreas de oportunidad, el gobierno estatal opta por una postura defensiva que podría profundizar la desconfianza ciudadana.
¿Qué sigue para la seguridad en Puebla?
La próxima edición de la ENSU se publicará en octubre de 2026, lo que dará aproximadamente tres meses al gobierno de Armenta para implementar acciones que puedan reflejarse en una mejoría de la percepción ciudadana. El reto no es menor: reducir más de 80 puntos porcentuales de percepción negativa requiere intervenciones estructurales, no solo discursos.
Entre las medidas que podrían generar impacto se encuentran: mayor presencia policial en transporte público, iluminación de espacios donde se ubican cajeros automáticos, operativos coordinados contra el robo a transeúntes y una comunicación más transparente sobre los avances reales en materia de seguridad.
Los poblanos esperan resultados tangibles. La retórica que minimiza sus preocupaciones difícilmente generará la confianza que el gobierno estatal necesita para legitimar su estrategia de seguridad. El tiempo corre y los datos del INEGI seguirán midiendo si las palabras de Armenta se traducen en acciones efectivas.