Cruzar calles en Nuevo León: un atropellamiento cada 5 horas

El 65% de los atropellamientos fatales ocurre a menos de 300 metros de un puente peatonal; banquetas insuficientes obligan a caminar por el arroyo vehicular

Monterrey.- Cruzar una avenida en Nuevo León se ha convertido en una actividad de alto riesgo. Las cifras lo confirman: cada cinco horas una persona es atropellada en la entidad, mientras que la infraestructura peatonal sigue siendo insuficiente para garantizar la seguridad de quienes caminan por las calles de la zona metropolitana.

La escena se repite a diario en distintos puntos de la ciudad. Peatones que esperan minutos enteros para cruzar ramales, ciudadanos que levantan la mano para detener vehículos que circulan a alta velocidad, y personas que corren entre automóviles para llegar al otro lado de la calle antes de ser impactados.

Más de 4 atropellamientos diarios en Nuevo León

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el promedio de atropellamientos en Nuevo León supera los cuatro casos diarios. Durante 2024, se reportaron mil 619 personas atropelladas, y en el periodo comprendido entre 2020 y 2024, la entidad acumuló 7 mil 952 víctimas de este tipo de siniestros.

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El Observatorio Ciudadano de Seguridad Vial (Ocisevi), organismo que cruza información de la Secretaría de Salud estatal, el Inegi y la Cruz Roja, estima que en la Zona Metropolitana de Monterrey se registran entre mil 800 y 2 mil 200 atropellamientos anuales. Esto equivale a entre cinco y seis peatones afectados cada día.

Aunque los atropellamientos representan solo una fracción del total de siniestros viales, concentran cerca de la mitad de las muertes: prácticamente uno de cada dos fallecidos en las calles de la metrópoli regiomontana es un peatón.

Avenidas de alto riesgo para peatones

Las estadísticas revelan que más del 60 por ciento de los atropellamientos ocurre en avenidas de flujo continuo. Entre las vialidades más peligrosas para los peatones se encuentran:

  • Gonzalitos
  • Constitución
  • Morones Prieto
  • Fidel Velázquez
  • Manuel L. Barragán
  • Eloy Cavazos
  • Miguel Alemán

Estas arterias, diseñadas para priorizar el flujo vehicular, carecen en muchos tramos de semáforos peatonales, señalización adecuada y cruces seguros. Los automovilistas circulan a velocidades que superan los 80 kilómetros por hora, lo que incrementa exponencialmente el riesgo de que cualquier impacto tenga un desenlace fatal.

Banquetas insuficientes obligan a caminar por el arroyo vehicular

El Laboratorio de Ciudad y Movilidad de la Facultad de Arquitectura de la UANL ha documentado un problema estructural grave: mientras la norma exige un ancho mínimo de 1.50 metros para las banquetas, en municipios de la periferia metropolitana la realidad es muy distinta.

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En Apodaca, Escobedo, Juárez y García, cerca del 65 por ciento de las banquetas miden entre 60 y 90 centímetros, lo que obliga a los peatones a caminar por el arroyo vehicular. En zonas industriales, la situación es aún más crítica: hasta el 40 por ciento de los tramos de conexión al transporte público carece por completo de banqueta.

Un estudio realizado por el Tecnológico de Monterrey, en colaboración con el MIT y el IIT de Bombay, concluye que en el área metropolitana el peatón camina por necesidad estricta —para llegar a su destino o abordar el transporte público—, no porque el entorno le resulte amigable o seguro.

A partir de análisis con inteligencia artificial y 600 encuestas, la investigación encontró que la infraestructura peatonal se degrada de forma marcada en un radio de 300 a 500 metros alrededor de las estaciones del Metro, justo donde más personas caminan diariamente.

El debate sobre los puentes peatonales

Uno de los puntos más controversiales en materia de seguridad vial es la efectividad de los puentes peatonales. El exdirector estatal de Obras Públicas, Raúl Salinas Jiménez, propuso sacar al peatón del arroyo vehicular mediante infraestructura elevada o subterránea.

“La forma de beneficiar al peatón es eliminar el paso peatonal. Se pueden hacer las avenidas en tal forma que los peatones pasen caminando como si fuera el patio de su casa, con pasos elevados o subterráneos”

Raúl Salinas Jiménez, exdirector de Obras Públicas

Sin embargo, el Ocisevi advierte que esta infraestructura no ha resuelto el problema. Sus datos revelan que más del 65 por ciento de los atropellamientos fatales en avenidas principales ocurre a menos de 300 metros de un puente peatonal.

¿La razón? La distancia para llegar al puente y las rampas inaccesibles llevan a las personas a intentar cruzar a nivel de calle, donde la velocidad de los vehículos multiplica el riesgo de un desenlace mortal.

David Pulido, de la asociación Pueblo Bicicletero, plantea una visión contraria: devolverle la calle al peatón a nivel de banqueta, en lugar de obligarlo a subir estructuras que muchas veces resultan inaccesibles para adultos mayores, personas con discapacidad o quienes cargan objetos pesados.

Testimonios desde las calles de la zona metropolitana

En un recorrido por diversos puntos de la zona metropolitana, se identificaron múltiples cruces donde la prioridad es claramente el automóvil y no el peatón.

En la intersección de Revolución y Chapultepec, en Monterrey, los vehículos que giran continúan avanzando aun con el semáforo en rojo, lo que obliga a las personas a correr para evitar ser atropelladas.

Devany Becerra, una joven que esperó cerca de dos minutos sobre la banqueta antes de cruzar el ramal que conecta Morones Prieto con Garza Sada, describió la situación:

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“Está muy peligroso porque no hay algún semáforo para que los carros se detengan y uno pueda cruzar. Tampoco está señalizado para los peatones”

Devany Becerra, peatona

En San Nicolás de los Garza, en el cruce de avenida Universidad y Bernardo Reyes, los peatones deben aprovechar los primeros segundos del semáforo para pasar. Aunque existe un puente peatonal en ese punto, muchas personas prefieren no utilizarlo.

Nelly Álvarez, quien realiza sus compras en el Mercado San Nicolás, explicó por qué evita el puente:

“Está muy mal. Está enorme. Como uno ya es de la tercera edad, para andar subiendo todo eso… yo me mareo”

Nelly Álvarez, vecina de San Nicolás

¿Qué significa esto para los regiomontanos?

Para los habitantes de Monterrey, San Nicolás, Guadalupe, Apodaca y San Pedro Garza García, estas cifras representan un riesgo cotidiano. Cada vez que un ciudadano sale a la calle sin automóvil, enfrenta una infraestructura diseñada para vehículos, no para personas.

El problema se agrava en la periferia metropolitana, donde las colonias populares carecen de banquetas adecuadas y los trabajadores de zonas industriales deben caminar por vialidades sin ninguna protección.

Los especialistas coinciden en que se requiere un cambio de paradigma: pasar de una ciudad diseñada para el automóvil a una que priorice la movilidad peatonal segura. Esto implica inversión en banquetas más amplias, semáforos peatonales con tiempos adecuados, reducción de velocidades en avenidas principales y cruces a nivel accesibles para toda la población.

Mientras tanto, los peatones regiomontanos seguirán enfrentando el mismo dilema cada día: esperar, correr o arriesgar la vida para cruzar la calle.

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