Monterrey, Nuevo León. — Cruzar una avenida principal en la zona metropolitana de Monterrey se ha convertido en una ruleta rusa para los peatones. Vecinos y trabajadores de vialidades como Gonzalitos, Fidel Velázquez y Morones Prieto coinciden en una advertencia contundente: mientras los automovilistas no respeten los límites de velocidad, cualquier calle será un peligro mortal.
El problema no es menor. De acuerdo con datos del Observatorio Ciudadano de Seguridad Vial (Ocisevi), en la zona metropolitana de Nuevo León se registran entre mil 800 y 2 mil 200 atropellamientos al año. Esto equivale a entre cinco y seis peatones lesionados cada día, una cifra que coloca a la entidad entre las más peligrosas del país para quienes se desplazan a pie.
Gonzalitos y Fidel Velázquez: solo cuatro puentes para miles de peatones
Un recorrido por las principales arterias viales de Monterrey reveló una infraestructura peatonal insuficiente. En la avenida Gonzalitos, una de las vías con mayor carga vehicular de la ciudad, se contabilizaron únicamente cuatro puentes peatonales en el tramo que va desde Paseo de los Leones hasta la colonia Obispado.
La situación se repite sobre la avenida Fidel Velázquez. Desde el inicio de la vialidad en territorio de Monterrey hasta el puente vehicular de Bernardo Reyes, también se detectaron solo cuatro estructuras para que los ciudadanos crucen de manera segura.
Esta escasez de infraestructura obliga a los peatones a tomar decisiones arriesgadas: caminar cientos de metros hasta el puente más cercano, esperar un hueco imposible entre el flujo vehicular, o simplemente correr y arriesgar la vida.
El dato más alarmante: 65% de atropellamientos fatales ocurre cerca de puentes
El Ocisevi ha documentado un patrón preocupante que desmiente la creencia de que los puentes peatonales resuelven el problema de seguridad vial. Según sus registros, más del 65 por ciento de los atropellamientos fatales en avenidas principales ocurre a menos de 300 metros de un puente peatonal.
¿Por qué sucede esto? La respuesta está en dos factores combinados: la distancia que deben recorrer los peatones para acceder a los puentes y las rampas de acceso que resultan inaccesibles para personas con discapacidad, adultos mayores o ciudadanos que cargan objetos pesados.
Ante estas barreras, muchas personas optan por cruzar a nivel de calle, donde los vehículos circulan a velocidades que superan los 80 kilómetros por hora, muy por encima de los límites permitidos en zonas urbanas.
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Testimonios desde las calles: la realidad de quienes arriesgan la vida a diario
Luis Carlos Sánchez, trabajador de una farmacia ubicada en la avenida Morones Prieto, ha sido testigo de las consecuencias del exceso de velocidad. Recordó que hace algunos meses un hombre que recolectaba materiales reciclables murió atropellado al intentar atravesar la avenida.
“Mientras el conductor no respete el límite de velocidad, cualquier avenida va a ser peligrosa”
Luis Carlos Sánchez, trabajador de Morones Prieto
Roberto Sánchez, quien transita con frecuencia por la avenida Gonzalitos, coincidió en el diagnóstico. Para él, el problema tiene dos caras: la velocidad excesiva de los automóviles y la falta de infraestructura adecuada.
“Para el peatón sí es peligroso porque los carros pasan muy rápido. Aparte, siento que faltan muchos puentes peatonales; con los que hay no son suficientes”
Roberto Sánchez, peatón de Gonzalitos
Sánchez identificó uno de los puntos más conflictivos de la ciudad: el cruce de Gonzalitos con Paseo de los Leones y Ruiz Cortines. En esa intersección, aseguró, muchos automovilistas ignoran completamente el paso del peatón, incluso cuando este tiene el derecho de vía.
Jonathan López, vecino del sector, fue más directo al describir la situación.
“Sí es muy peligrosa. Por algo está aquí el puente peatonal”
Jonathan López, vecino de Gonzalitos
Contexto: Nuevo León entre los estados con más muertes de peatones
La problemática de seguridad vial en Nuevo León no es nueva. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la entidad se ubica consistentemente entre los primeros diez estados con mayor número de accidentes viales que involucran peatones.
El crecimiento acelerado de la zona metropolitana, que hoy supera los cinco millones de habitantes, ha generado una presión enorme sobre la infraestructura vial. Las avenidas diseñadas hace décadas para un flujo vehicular menor ahora soportan miles de automóviles diarios, mientras que la inversión en movilidad peatonal ha quedado rezagada.
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Organizaciones de la sociedad civil han señalado que las políticas públicas en Nuevo León han privilegiado históricamente al automóvil sobre otros modos de transporte. Esto se refleja en la ampliación constante de carriles vehiculares, mientras que las banquetas, cruces peatonales y ciclovías reciben presupuestos marginales.
¿Qué soluciones existen y qué falta por hacer?
Los expertos en movilidad urbana coinciden en que la solución no pasa únicamente por construir más puentes peatonales. Si bien esta infraestructura es necesaria, debe complementarse con medidas que reduzcan efectivamente la velocidad de los vehículos.
Entre las alternativas que han demostrado efectividad en otras ciudades se encuentran:
- Instalación de reductores de velocidad físicos en zonas de alto riesgo
- Implementación de fotomultas con tecnología que detecte exceso de velocidad
- Diseño de cruces a nivel con semáforos peatonales de mayor duración
- Reducción del ancho de carriles para obligar a los conductores a disminuir la velocidad
- Campañas de educación vial dirigidas tanto a automovilistas como a peatones
El Gobierno de Nuevo León y los municipios de la zona metropolitana enfrentan el reto de priorizar la seguridad de los peatones en un contexto donde la cultura del automóvil sigue dominando.
Lo que viene: ¿habrá respuesta de las autoridades?
Hasta el momento, ni el gobierno estatal ni los ayuntamientos de Monterrey, San Nicolás, Guadalupe o Apodaca han anunciado planes específicos para atender la crisis de atropellamientos documentada por el Ocisevi.
Para los regiomontanos que cada día deben cruzar avenidas como Gonzalitos o Morones Prieto, la espera por soluciones se mide en riesgo. Mientras tanto, el mensaje desde las calles es claro: sin respeto a los límites de velocidad, ninguna avenida de Nuevo León es segura para el peatón.