Un niño de nueve años de Naucalpan coleccionaba piedras como hobby. Entre diamantes, fósiles y fragmentos de meteoritos, guardaba algo más potente: uranio.
El menor, de nombre Nicolás, le regaló una de esas piedras a su ídolo, el influencer y músico Insulini. El video se volvió viral y la historia llegó a oídos de científicos y curiosos. Insulini confirmó después que el regalo era uranio real.
La anécdota levantó alarmas. Pero también preguntas: ¿cómo llegó ese material a manos de un niño? ¿Es peligroso tenerlo en casa?
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El uranio-238 representa más del 99% del uranio natural en la Tierra y solo emite radiación alfa, que no atraviesa la piel.
Uranio: común, pero no inofensivo
El uranio es un elemento químico natural con número atómico 92. Es más común de lo que parece: 500 veces más abundante que el oro. Se encuentra en rocas, suelos, agua e incluso en el cuerpo humano.
Existen tres isótopos principales en la naturaleza: uranio-234, 235 y 238. El uranio-238 es el más abundante, representa más del 99% del uranio en la Tierra. Solo el uranio-235 puede sostener una reacción en cadena, el que se usa en plantas nucleares.
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Un trozo de uranio del tamaño de un huevo puede generar la misma electricidad que 88 toneladas de carbón, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.
En estado natural, el uranio emite principalmente radiación alfa. No atraviesa papel ni piel. Insulini explicó que es seguro si se guarda en recipientes de vidrio o sellados. El problema es si el polvo se inhala o se ingiere.
Toxicidad química y radiactiva
La exposición prolongada al uranio afecta pulmones, riñones y huesos. Según investigación publicada en Ecotoxicology and Environmental Safety, la toxicidad química del uranio es tan peligrosa como su radiactividad. Puede acumularse en órganos y afectar funciones vitales.
Los romanos usaban uranio para dar color a vidrieras. Durante siglos, el elemento se utilizó en obras de arte. Fue hasta finales del siglo XIX que Henri Becquerel y Marie Curie comenzaron a entender su radiactividad.
Hoy, la minería de uranio se concentra en Kazajistán, Canadá y Australia. Los métodos incluyen minería subterránea, a cielo abierto y lixiviación in situ.
El uranio puede encontrarse en minerales fluorescentes. Se identifican por su brillo bajo luz ultravioleta. Probablemente así llegó a la colección de Nicolás.
La historia dejó claro que, aunque el uranio es común en la naturaleza, no es un material para tener a la ligera. Menos en manos de un niño que solo quería coleccionar piedras bonitas.