Irán le puso un espejo a Estados Unidos. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, acusó directamente a Washington de haber iniciado una guerra ilegal y brutal el 28 de febrero y de pretender que el resto del mundo asuma las consecuencias.
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Irán anunció una nueva ‘zona restringida’ en el Golfo Pérsico; cualquier nave que la cruce será sancionada por Teherán.
Baghaei lo dijo clarito en X, hasta con meme de Los Simpson incluido. Su mensaje: Estados Unidos desató el caos, alteró el transporte marítimo comercial, detuvo petroleros y disparó los precios de la energía. Pero ahora hace como que nada.
El estrecho de Ormuz, cerrado desde febrero
La cronología es clara según Teherán. El 28 de febrero Estados Unidos atacó a Irán. Ese mismo día, la república islámica bloqueó el estrecho de Ormuz. El resultado: las exportaciones de petróleo en la región quedaron prácticamente paralizadas.
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Desde entonces, Irán exige permiso a todos los buques que quieran cruzar el estrecho. Estados Unidos respondió con un cerco a puertos y embarcaciones iraníes, y logró restablecer parte del tráfico marítimo por una ruta meridional cercana a Omán. Pero el conflicto no para.
Ahora Mohsen Rezaei, secretario del Consejo de Seguridad Nacional iraní, avisó que viene una nueva ‘zona restringida’. Según anunció, se instalará donde comienza el bloqueo naval estadounidense y se extenderá por el Golfo Pérsico. Las naves que entren al perímetro terminarán en la lista de sancionados por Teherán.
Ataques cruzados: petroleros, portaaviones y bombas
La tensión escaló feo esta semana. La Guardia Revolucionaria iraní afirma haber atacado tres petroleros que navegaban por rutas no autorizadas, además de tres embarcaciones vinculadas a Estados Unidos, incluidos un portaaviones y un destructor.
Estados Unidos no se quedó atrás. El sábado atacó tres petroleros iraníes frente a la isla de Jarg. Esta semana también lanzó bombardeos contra la república islámica, los más duros en más de un mes según autoridades iraníes. El saldo: al menos 19 personas muertas, incluidas cuatro en una boda.
La respuesta de Teherán fue inmediata. Bombardeó bases militares estadounidenses en Kuwait, Jordania y Emiratos Árabes Unidos.
El mensaje iraní es directo: Estados Unidos provocó esta guerra, pero no quiere hacerse cargo del desastre económico y humanitario que generó. Y mientras ambos países intercambian golpes, el tráfico marítimo sigue interrumpido, los precios de la energía siguen altos y el mundo sigue pagando la factura de un conflicto que no pidió.