Le cobraba 790 pesos a turistas por ver un anfiteatro griego en Italia: era falso y lo construyó él

Franco Malosso, de 69 años, fue condenado a 28 meses de cárcel por construir un falso anfiteatro griego en zona protegida de Italia. Les cobraba hasta 790 pesos a turistas y les decía que tenía más de 2,000 años. Un mes después de abrir lo denunciaron.

Un italiano de 69 años se inventó su propio negocio arqueológico. Franco Malosso fue condenado a 28 meses de prisión por estafar a turistas con un falso anfiteatro griego que construyó en las colinas de Arcugnano, provincia de Vicenza, al norte de Italia.

Dato clave
El fraude se destapó apenas un mes después de que el falso yacimiento abriera en 2016.

El tipo les vendía la historia completa. Les decía que eran ruinas auténticas de más de 2,000 años de antigüedad y les cobraba hasta 40 euros —cerca de 790 pesos— por entrar. Organizaba espectáculos y eventos como si fuera un yacimiento real.

El problema: todo era mentira. Y lo construyó en zona protegida.

La estafa del siglo (o al menos de Vicenza)

Malosso no se guardó nada. Usó maquinaria pesada, piedra, cemento y hasta poliestireno para levantar su ‘Anfiteatro de Berico’. Le puso estatuas, columnas y hasta un estanque artificial. Algunas estructuras las envejeció a propósito para que se vieran antiguas.

TAMBIÉN LEE. Rusia bombardea Kiev: 12 muertos y ataque a infraestructura ferroviaria

Hay un detalle que lo delata: la construcción se parece más a un teatro romano que a un anfiteatro griego. Y por si fuera poco, los griegos nunca se establecieron al norte de Italia. Cualquier arqueólogo con dos dedos de frente lo hubiera cachado al tiro.

Pero funcionó. Al menos por un rato.

Lo denunciaron al mes de abrir

El falso yacimiento comenzó a operar en 2016. Un mes después llegaron las primeras denuncias. Alguien olió el fraude y lo reportó.

Lo que siguió fue un proceso judicial largo. Malosso y su equipo usaron recursos de defensa que alargaron el caso varios años. Su versión de los hechos cambió conforme avanzaba el juicio.

Al final, el tribunal italiano lo sentenció por delitos urbanísticos y contra el patrimonio cultural. La condena: 28 meses de prisión.

No está claro cuántos turistas cayeron en el engaño ni cuánto dinero juntó Malosso con su invento. Tampoco se sabe si la estructura sigue en pie o ya la tumbaron.

Lo que sí quedó claro es que en Italia no te perdonan que te inventes tu propia historia. Menos si cobras por ella.

Manténgase al día con las noticias más importantes

Al presionar el botón Suscribirse, confirma que ha leído y acepta nuestra Política de privacidad y Términos de uso.
Advertisement