Japón movió un castillo de 360 toneladas jalándolo con cuerdas: 1,800 voluntarios y cero grúas

Mil 800 voluntarios movieron la torre del castillo de Hirosaki con cuerdas de 30 metros. Nada de grúas: puro músculo y técnica tradicional hikiya para desplazar 360 toneladas más de dos metros.

En Japón no necesitaron grúas ni maquinaria pesada para mover 360 toneladas de historia. Lo hicieron con 1,800 voluntarios jalando cuerdas. Así de simple y así de impresionante.

Dato clave
La técnica hikiya, usada para trasladar edificios completos sin desmontarlos, no se empleaba en Japón desde hacía más de 100 años antes de 2015.

La torre del homenaje del castillo de Hirosaki, en la prefectura de Aomori, fue desplazada poco más de dos metros el 22 y 23 de agosto. La técnica usada se llama hikiya, un método tradicional japonés que permite trasladar edificios completos sin desmontarlos.

El castillo fue construido en 1611. La torre había sido movida ya unos 80 metros en 2015 para reparar un muro dañado por terremoto. Ahora tocaba acercarla de regreso.

Mil 800 elegidos entre 8 mil solicitantes

Las 8,000 solicitudes que recibieron superaron por mucho las 1,800 plazas disponibles. Los voluntarios vinieron de Hirosaki, otras partes de Japón y hasta del extranjero.

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Se dividieron en grupos de 80 personas. Cada grupo jalaba cuerdas de 30 metros mientras gritaban ‘so-re, so-re’ para coordinar el esfuerzo. El edificio estaba montado sobre rieles.

El primer día movieron 1.13 metros. El segundo día, otros 1.09 metros. Misión cumplida.

El regreso a casa será con máquinas

Los trabajos en la muralla concluyeron en 2024. Ahora falta que la torre recorra los 73 metros restantes hasta su ubicación original. Pero esa parte ya será con maquinaria.

Kensuke Hayasaka, jefe de la división de parques y zonas verdes de la ciudad de Hirosaki, confirmó que las tareas de conservación concluirán en 2026 y que habrá nueva convocatoria para voluntarios.

El método hikiya no se había usado en más de 100 años antes de 2015. Es una técnica ancestral que demuestra que a veces lo antiguo funciona mejor que lo moderno.

La imagen de casi dos mil personas jalando un castillo con cuerdas parece sacada de otro siglo. Y en cierto modo, lo es. Pero funcionó.

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