Pese a la euforia que vivió el país como una de las tres sedes de la Copa del Mundo 2026, el impacto económico del torneo en México resultó menor al esperado y no representará un cambio significativo en la trayectoria de crecimiento nacional, de acuerdo con especialistas en economía y organismos empresariales.
Los 13 partidos que albergaron las ciudades de Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México generaron una derrama económica de entre 45,000 y 50,000 millones de pesos, cifra que se quedó corta frente a los 65,000 millones que se habían proyectado inicialmente.
En términos del Producto Interno Bruto (PIB), el evento deportivo más importante del planeta apenas representará entre 0.11 y 0.15 por ciento, lo que los economistas califican como un efecto marginal que no modificará el rumbo económico del país en el mediano o largo plazo.
Un aguinaldo veraniego, no un motor de crecimiento
Martín Alfonso López Ramírez, profesor de tiempo completo del Departamento de Economía de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), fue contundente al analizar las expectativas económicas del Mundial.
“No esperemos, como sociedad, que un evento de esta naturaleza sea un motor de crecimiento sostenido permanente y generalizado. Es más bien algo muy puntual, en sectores muy específicos y de una duración relativamente corta”
Martín Alfonso López Ramírez, economista de la UDLAP
El especialista comparó el efecto económico del torneo con un aguinaldo veraniego: un ingreso extra para las familias involucradas directamente en las tres ciudades sede, pero que no permeará más allá del mes de agosto.
Para dimensionar la cifra, López Ramírez explicó que el 0.15% del PIB equivale aproximadamente al presupuesto de alguna secretaría de gobierno o a lo que México invierte anualmente en ciencia y tecnología, siguiendo la recomendación de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).
Derrama por debajo de las expectativas
La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur) confirmó que la derrama económica no alcanzó las metas proyectadas. Los empresarios del sector turístico y comercial habían apostado por cifras más optimistas que simplemente no se materializaron.
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Previo al inicio del torneo, se estimaba que cada partido en territorio mexicano generaría una derrama de 311 millones de dólares, superando a Estados Unidos y Canadá, donde cada encuentro dejaría aproximadamente 200 millones de dólares.
Con esos cálculos, la proyección total para México oscilaba entre 3,000 y 4,000 millones de dólares. Sin embargo, aunque la cifra suena considerable, en el contexto de una economía del tamaño de la mexicana resulta insuficiente para mover la aguja del crecimiento.
Casi 800 mil aficionados llegaron a México
México recibió un total de 789,766 aficionados en sus 13 partidos del Mundial, distribuidos de la siguiente manera:
Ciudad de México: 404,120 asistentes
Monterrey: 204,716 asistentes
Guadalajara: 180,930 asistentes
Esta cifra superó a Canadá, que registró 625,567 aficionados según datos oficiales de la FIFA, divididos entre Toronto con 258,088 y Vancouver con 367,479 asistentes.
Tanto México como Canadá ya cerraron su participación como sedes con 13 partidos cada uno, mientras que Estados Unidos albergará un total de 78 encuentros, habiendo celebrado ya 70 antes de la fase de cuartos de final.
La eliminación del Tri golpeó el consumo
El efecto económico de la Copa del Mundo en México está visiblemente a la baja no solo porque ya no habrá más partidos en el país, sino también por la eliminación de la Selección Mexicana en octavos de final ante Inglaterra.
El economista de la UDLAP estimó una caída de entre 70 y 80 por ciento en el consumo relacionado con el Mundial después de la derrota del Tri, comparado con la euforia que se vivió tras la victoria contra Ecuador en dieciseisavos de final.
Esta situación evidencia cómo el desempeño deportivo de la selección local tiene un impacto directo en el gasto de los consumidores en restaurantes, bares, productos con la marca del torneo y actividades relacionadas con el evento.
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El verdadero legado: infraestructura y reputación
Más allá de las cifras económicas modestas, el especialista identificó dos tipos de impacto que podrían resultar más valiosos para México en el largo plazo: la infraestructura desarrollada y la reputación internacional del país.
“Llamó mucho la atención que las entrevistas a visitantes extranjeros reflejaban mucha satisfacción en torno a la organización. El ambiente, comparado con los otros países sede, era de mayor acogida y fiesta”
Martín Alfonso López Ramírez, economista de la UDLAP
El académico destacó que no hubo incidentes graves en cuestiones de inseguridad durante el torneo, lo que contribuye a modificar la percepción internacional sobre México. Este factor, señaló, podría ayudar a temas de inversión extranjera en el mediano y largo plazo.
La infraestructura mejorada en estadios, vialidades y servicios turísticos permanecerá y seguirá siendo utilizada mucho después de que el Mundial concluya, representando un beneficio tangible para las tres ciudades sede.
Qué significa esto para los mexicanos
El análisis de los especialistas invita a la reflexión sobre las expectativas que como sociedad depositamos en eventos de esta magnitud. Si bien generan empleos temporales, dinamizan sectores específicos y dejan experiencias memorables, no son la solución a los retos estructurales de la economía nacional.
Para las familias que participaron directamente en la organización, comercio y servicios relacionados con el Mundial, el torneo representó un ingreso adicional significativo. Sin embargo, este efecto multiplicador tiene fecha de caducidad y no se extenderá más allá de las primeras semanas de agosto.
El verdadero reto para México será capitalizar el intangible más valioso: haber mostrado una cara distinta al mundo, con organización eficiente, hospitalidad reconocida y un ambiente seguro que podría traducirse en mayor turismo e inversión en los próximos años.