El Departamento de Seguridad Nacional de EEUU (DHS, por sus siglas en inglés) sostuvo que un mexicano encabezó un plan para atacar un evento de la UFC realizado en la Casa Blanca. El espectáculo se llevó a cabo como parte de las celebraciones por el cumpleaños 80 de Donald Trump.
La situación despertó preocupaciones al reavivar el debate sobre migración y seguridad, dos de los temas más sensibles en la relación entre México y Estados Unidos.
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El DHS acusó a Abraham Hermosillo Álvarez de ser el supuesto líder intelectual del ataque que fue frustrado antes de su ejecución. De acuerdo con la dependencia, el mexicano planeó, organizó y coordinó la operación junto con otros cuatro presuntos cómplices.
EEUU acusa a mexicano por conspirar contra la UFC en la Casa Blanca
Hermosillo fue detenido el 14 de junio en Omaha, Nebraska, mientras que los otros implicados fueron arrestados en Ohio, Missouri y California. El Departamento de Justicia informó que los cinco hombres, de entre 19 y 32 años de edad, enfrentan cargos por conspiración para cometer homicidio y conspiración para realizar actos de violencia en los terrenos de la Casa Blanca.
Según la investigación, el FBI tuvo conocimiento de la amenaza el 10 de junio, cuando la madre de uno de los involucrados alertó a las autoridades sobre el comportamiento sospechoso de su hijo. Según la denuncia, el joven gastó cerca de 3 mil dólares en la compra de armas.
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El DHS aseguró que el mexicano que buscó un atentado en un evento de la UFCE en la Casa Blanca utilizaba el alias de “Shepherd” en chats encriptados. En dichos foros se discutían detalles de la operación y expresó su intención porque el ataque fuera “tan mortal como fuera posible”.
La subsecretaria interina del DHS, Lauren Bis, afirmó que Hermosillo “nunca debió haber sido admitido en el país” y adelantó que, además de enfrentar el proceso judicial, será deportado una vez que concluyan las acciones legales en su contra.
El caso se produce en un momento de alta sensibilidad en la relación entre México y Estados Unidos. La administración de Donald Trump tiene entre sus principales ejes la migración y seguridad fronteriza. La decisión del DHS de enfatizar la nacionalidad y situación migratoria del acusado podría convertirse en un nuevo punto de fricción diplomática.