A una semana del tiroteo en la Pirámide de la Luna de Teotihuacán, autoridades compraron cinco arcos detectores de metal como parte de un proyecto valuado en 30 millones de pesos. El atentado dejó dos personas muertas y 13 turistas lesionados, a la vez que dejó preocupación a nivel nacional.
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Los nuevos dispositivos forman parte de un esquema de control más estricto en los accesos al sitio, uno de los destinos turísticos más importantes del país. Además, en los puntos de entrada vehicular se desplegó a elementos de la Guardia Nacional, quienes realizan inspecciones a automóviles, incluyendo la revisión de cajuelas y guanteras, con el objetivo de prevenir el ingreso de armas u objetos peligrosos.
Algunos visitantes recibieron con agrado las medidas , quienes consideran necesario reforzar la seguridad tras los hechos recientes. No obstante, también generó inconformidad entre artesanos y comerciantes, quienes señalan que las restricciones limitan el ingreso de herramientas necesarias para su trabajo cotidiano, lo que impacta en su actividad económica.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la implementación de estos sistemas responde a la necesidad de fortalecer la seguridad en el sitio tras el incidente armado, y busca garantizar condiciones más seguras para turistas nacionales e internacionales que visitan Teotihuacán.