El Tren Maya vuelve a estar en el centro de la controversia luego de que el ingeniero Wilberth Esquivel Zanoguera denunciara un presunto hundimiento en los pilotes del Tramo 5, una de las secciones más complejas del proyecto impulsado durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
A través de redes sociales, Esquivel difundió un video en el que documenta maniobras de apuntalamiento en estructuras de concreto que, según su explicación, estarían siendo reforzadas debido a un posible hundimiento. Durante la grabación, personal que labora en la obra le solicitó detener la filmación y retirarse del lugar, argumentando que se encontraba en una zona federal.
La situación escaló cuando, de acuerdo con el propio ingeniero, trabajadores bloquearon su salida con un vehículo y un supuesto encargado de vigilancia le pidió borrar el material. “Le voy a pedir que me haga el favor de borrar su video”, se escucha en el intercambio, mientras el acceso permanecía cerrado.
Según Esquivel, el objetivo de su recorrido era evidenciar lo que considera un problema estructural. Explicó que las “ballenas” —estructuras por donde transita el tren— distribuyen el peso hacia vigas principales y pilotes que atraviesan el subsuelo hasta encontrar un estrato resistente. Sin embargo, aseguró que lo observado indica que estos elementos estarían cediendo. “Se están hundiendo, por eso apuntalan las ballenas para sustituir el trabajo de la viga que está fallando”, señaló.
El ingeniero también indicó que se estarían realizando excavaciones para construir zapatas superficiales que refuercen la estructura, lo que, a su juicio, confirma preocupaciones previamente expresadas durante la construcción del tramo.
Un proyecto marcado por la polémica
El Tramo 5 del Tren Maya, que atraviesa zonas de alta complejidad geológica en la península de Yucatán, ha sido uno de los más cuestionados desde el inicio del proyecto. Especialistas, ambientalistas y organizaciones civiles han advertido sobre los riesgos de construir infraestructura pesada sobre un terreno kárstico, caracterizado por cavernas, cenotes y suelos inestables.
Además de los señalamientos técnicos, el proyecto ha enfrentado críticas por su impacto ambiental, particularmente en ecosistemas sensibles y acuíferos subterráneos. También ha sido objeto de controversias legales por cambios en su trazo y cuestionamientos sobre la transparencia en su ejecución.
El gobierno federal ha defendido la obra como un motor de desarrollo para el sureste mexicano, destacando su potencial para detonar el turismo y la economía regional. No obstante, incidentes como el denunciado por Esquivel reavivan el debate sobre la viabilidad técnica y los riesgos a largo plazo.
Hasta el momento, autoridades no han emitido una postura oficial sobre el presunto hundimiento señalado en el video. Mientras tanto, la discusión pública continúa creciendo en torno a uno de los proyectos de infraestructura más emblemáticos y polémicos del país.