Denuncian que el gobierno de Sheinbaum sabía del derrame petrolero desde febrero

El derrame petrolero en el Golfo de México sigue exponiendo la lenta y opaca respuesta del gobierno de Rocío Nahle y de Claudia Sheinbaum ante emergencias ambientales de alto impacto. De acuerdo con organizaciones ambientalistas, las autoridades habrían tenido conocimiento del siniestro desde principios de febrero, pero omitieron informar públicamente durante más de un mes sobre su magnitud, riesgos y consecuencias.

El análisis de imágenes satelitales apunta a que el derrame inició entre el 6 y el 10 de febrero en las inmediaciones de la plataforma Abkatún, tras la presencia prolongada de una embarcación en la zona. Lo que comenzó como un vertido aparentemente menor terminó por expandirse hasta alcanzar una extensión estimada de 50 kilómetros cuadrados, afectando costas de Tabasco y Veracruz.

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Denuncian que el gobierno de Sheinbaum sabía del derrame petrolero desde febrero

A pesar de la gravedad del incidente, el gobierno no activó los protocolos más estrictos contemplados en el Plan Nacional de Contingencia para Derrames de Hidrocarburos, vigente desde 2023 y bajo responsabilidad de la Secretaría de Marina. Este plan establece la obligación de notificar de inmediato, evaluar daños y coordinar a las distintas dependencias, lineamientos que, según las denuncias, fueron ignorados.

Las organizaciones señalan que no se declaró el Nivel 3 de emergencia, reservado para derrames de gran escala, pese a la evidente afectación ambiental. Tampoco se ha informado la identidad de la empresa responsable ni el estado del proceso de remediación o compensación a las comunidades impactadas. La ausencia de estos datos no solo vulnera el derecho a la información, sino que impide dimensionar el daño ecológico y económico.

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La omisión gubernamental resulta aún más preocupante en un contexto donde los incidentes relacionados con la extracción y transporte de hidrocarburos son cada vez más frecuentes. Lejos de fortalecer la supervisión, las autoridades han optado por el silencio, mientras el daño se expande en uno de los ecosistemas marinos más importantes del país.

Para las comunidades costeras, el impacto no es abstracto: significa afectaciones directas a la pesca, al turismo y a su salud. La falta de acción oportuna agrava las consecuencias de un desastre que pudo haberse contenido en sus primeras etapas.

Mientras el derrame petrolero afecta aún la costa de Veracruz los gobiernos de Sheinbaum y Rocío Nahle minimizan los señalamientos. En el caso de la gobernadora, incluso niega la muerte de fauna marina a pesar de imágenes y videos.

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