El Senado de la República clausuró un salón de belleza que reabrió de manera reciente en sus instalaciones, ubicado en el segundo piso del complejo legislativo en Reforma e Insurgentes. La reapertura del espacio, destinado a brindar servicios de estética para legisladoras, ocurrió meses atrás tras haber permanecido cerrado desde 2018.
El salón de belleza contaba con equipamiento típico, como sillones especializados, espejos grandes y lavabos para lavar el cabello. Diversos reportes documentaron la reapertura solemne, pero sin comunicación oficial previa al respecto. La presidenta de la Mesa Directiva del Senado negó que el mantenimiento o reapertura de la estética estuviera financiado con recursos públicos adicionales, describiendo el espacio como uno que no es nada fuera de lo normal para las funciones legislativas.
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Clausura sin explicación oficial y cuestionamientos públicos
La clausura se presentó sin una explicación oficial detallada por parte del Senado. No obstante, el cierre se realizó con la colocación de sellos oficiales que bloquearon el acceso al establecimiento. La reapertura y posterior clausura del salón generaron cuestionamientos públicos sobre el uso de las instalaciones y recursos públicos del Senado, especialmente en un contexto legislativo y político que ha demandado austeridad y transparencia en el manejo de fondos públicos.
Antecedentes del salón y uso en el Senado
La historia del salón de belleza en el Senado comienza en 2018, cuando se cerró el servicio como parte de una política de austeridad con la intención de reducir gastos operativos. El equipamiento permaneció en desuso hasta su reciente activación para el funcionamiento interno de la Cámara alta. Algunos legisladores y funcionarios han utilizado el lugar para servicios durante los días de sesión, lo que retomó la discusión sobre la justificación y regulación de dichos servicios dentro del recinto legislativo.
Participación política y controversia generada
En la reapertura participaron miembros de Morena, que impulsaron el regreso de este tipo de servicios para legisladoras, resaltando, según sus declaraciones públicas, un enfoque en la comodidad y prestaciones internas para el personal del Senado. La controversia escaló con acusaciones públicas entre grupos parlamentarios, donde opositores criticaron el supuesto mal uso de recursos públicos y la contradicción con las políticas de austeridad vigentes.
Restricciones de acceso y revisión normativa tras la clausura
El salón de belleza en el Senado no contaba con un régimen específico de acceso público, pues su uso estaba restringido a legisladores y su equipo cercano. Sin embargo, después de la clausura, la administración legislativa indicó que revisaría el marco normativo para el uso de áreas comunes y la prestación de servicios complementarios dentro del recinto.
Implicaciones administrativas y estado actual del salón en el Senado
El caso expone el contraste entre la gestión administrativa interna del Senado y las expectativas públicas de transparencia y austeridad. La falta de comunicación oficial clara sobre la reapertura y clausura mantuvo el debate centrado en la legitimidad y control de recursos y espacios públicos en dependencias federales.
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La presidenta de la Mesa Directiva mantuvo contacto con los responsables de la administración del Senado para aclarar aspectos técnicos y administrativos relacionados con la clausura y futuras acciones. Mientras tanto, el salón permanecerá cerrado a la espera de decisiones definitivas sobre su destino y regulación.