El Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) publicó la convocatoria para el Presupuesto Participativo Ciudad de México 2026-2027, un proceso mediante el cual los habitantes de la capital eligen proyectos de inversión pública considerados prioritarios para sus comunidades. Este ejercicio se enmarca en la legislación local que promueve la participación ciudadana como un mecanismo de democracia directa, destinado a fortalecer la gestión pública y la inclusión social en las demarcaciones territoriales.
Proceso y novedades en el Presupuesto Participativo Ciudad de México
El calendario oficial estableció plazos para la presentación de propuestas y la votación posterior, que se realizará de forma coordinada en las 16 alcaldías de la ciudad. Para este ciclo, el IECM incluyó a los Pueblos y Barrios Originarios de la Ciudad de México, a quienes asignó un proceso específico para identificar necesidades y elegir proyectos basados en sus tradiciones y formas comunitarias de organización. La inclusión responde al reconocimiento constitucional de estos grupos como sujetos colectivos con derechos propios según las normas del organismo electoral.
El Partido Acción Nacional (PAN) convocó a la ciudadanía a participar activamente en la consulta y a presentar evidencias en caso de detectar irregularidades durante el procedimiento, para que se formulen las quejas ante las autoridades competentes. Además, el PAN propuso que los proyectos seleccionados se integren en los programas oficiales de las alcaldías para evitar que los recursos asignados se desvíen o se ejecuten sin el fin estipulado por los votantes. Según informaron sus representantes, dichas propuestas buscan asegurar que el presupuesto tenga un impacto real en las colonias y delegaciones.
El presupuesto participativo en la Ciudad de México cumple ya varios años como un instrumento que acerca a los ciudadanos a la toma de decisiones públicas, permitiéndoles decidir directamente sobre la asignación de recursos en obras y acciones comunitarias. Estudios académicos y evaluaciones del proceso han señalado que, aunque representa un avance en la democracia directa, enfrenta retos en transparencia, seguimiento y eficacia en la implementación de los proyectos seleccionados. Algunas investigaciones sugieren que la articulación entre el presupuesto participativo y los planes de desarrollo municipales es fundamental para maximizar sus beneficios.
Paralelamente, el IECM solicitó al Congreso local un presupuesto de mil 873.6 millones de pesos para el ejercicio fiscal de 2026, recursos destinados a fortalecer la organización electoral, la educación cívica, la participación ciudadana y el régimen de partidos políticos. Este monto se considera necesario para garantizar la operatividad de procesos como la consulta del presupuesto participativo y la elección de los comités de participación ciudadana (COPACO).
La participación ciudadana es un eje central en la gestión pública de la Ciudad de México, y el presupuesto participativo forma parte de esa estrategia para fomentar el involucramiento de la población en asuntos de interés comunitario. El proceso de elección de proyectos para 2026 y 2027 contó con la aprobación de lineamientos emitidos por el IECM, que establecieron normas claras para la definición de prioridades, el registro de propuestas y la verificación de requisitos.
Además de la inclusión de los Pueblos y Barrios Originarios, la convocatoria contempla mecanismos de difusión y capacitación para que el ejercicio sea accesible a diversos sectores de la población. La metodología integra votos presenciales y, en determinados casos, formatos digitales que buscan ampliar la cobertura y facilitar la participación.
Este proceso se desarrolló en el contexto del 27 aniversario del IECM, institución encargada de organizar y supervisar los procesos democráticos y de participación ciudadana local. Este aniversario incluye la reiteración de su compromiso con la transparencia y la eficiencia en la gestión de diferentes ejercicios, incluido el presupuesto participativo.
El análisis político y social de estos ejercicios revela que la asignación directa de recursos bajo este modelo está en evolución, con debates sobre cómo mejorar la implementación, la rendición de cuentas y la integración de diversas voces en la toma de decisiones públicas. La articulación con los programas gubernamentales y la vigilancia ciudadana sobre la ejecución son áreas de atención para optimizar los resultados del presupuesto participativo.
El diseño de esta modalidad de participación está respaldado por el marco normativo local, que incluye la Ley de Participación Ciudadana y el Reglamento para el Presupuesto Participativo de la Ciudad de México. Estas disposiciones establecen los procedimientos y garantías para que el proceso se lleve a cabo con legalidad y respeto a los derechos colectivos.
En resumen, el Presupuesto Participativo Ciudad de México 2026-2027 implicó la coordinación entre el IECM, los gobiernos de las alcaldías, los partidos políticos y la ciudadanía para consolidar un ejercicio que refleje las prioridades de la población en inversión pública y desarrollo comunitario. El proceso contó con mecanismos específicos para supervisar su transparencia y legitimidad, además de esfuerzos por integrar a comunidades originarias y sectores diversos en la dinámica democrática de la capital.
Más información relacionada con procesos electorales y de participación ciudadana se puede consultar en la categoría político. Para detalles oficiales sobre la organización y regulación de estos procesos, el sitio Gobierno de México ofrece recursos y documentos relevantes.