El cruce de declaraciones entre el alcalde de Puebla, José Chedraui Budib, y el dirigente estatal del Partido Acción Nacional, Mario Riestra Piña, subió de tono en los últimos días. Lo que parecía un intercambio de indirectas políticas se convirtió en un enfrentamiento abierto con datos duros y señalamientos sobre la inseguridad que padece la capital poblana.
Todo comenzó cuando Chedraui lanzó una pulla directa contra Riestra, recordándole su historial de derrotas electorales y sugiriendo que el panista no está hecho para competir en las urnas. El apodo de “Marito”, utilizado por el munícipe, habría irritado profundamente al líder blanquiazul, avivando una rivalidad que se remonta a los tiempos del morenovallismo, cuando ambos coincidían en ciertos círculos políticos.
Riestra contraataca con cifras alarmantes
La respuesta del dirigente panista no se hizo esperar. Mario Riestra optó por responder con números contundentes del Sistema Nacional de Seguridad Pública, colocando el dedo en la llaga de uno de los problemas más sensibles para los poblanos: la inseguridad.
Según los datos citados por Riestra, la capital de Puebla ocupa el primer lugar nacional en robo al transporte público, con 788 asaltos registrados de enero a mayo del presente año. Esta cifra equivale a aproximadamente 4 asaltos diarios en camiones, combis y taxis de la ciudad.
Lo más llamativo de estas estadísticas es que Puebla capital supera a municipios del Valle de México tradicionalmente considerados como focos rojos en materia de seguridad. Demarcaciones como Xochimilco, Gustavo A. Madero, Iztapalapa y Ecatepec quedaron por debajo de la Angelópolis en este rubro delictivo, lo cual representa un dato preocupante para la administración municipal.
El 81% de los poblanos vive con miedo
Pero las cifras no terminan ahí. Riestra también echó mano de datos del INEGI que ubican a la capital poblana como el octavo municipio con mayor percepción de inseguridad en todo el país. De acuerdo con estas mediciones, el 81% de la población manifiesta sentir miedo ante la posibilidad de ser víctima de algún delito.
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Esta percepción negativa ha provocado cambios significativos en los hábitos cotidianos de los habitantes. Muchos poblanos han modificado sus rutas de traslado, evitan salir de noche y desconfían de las instituciones encargadas de garantizar su seguridad. Es un fenómeno que va más allá de las estadísticas y que afecta la calidad de vida de cientos de miles de familias.
Las autoridades municipales han implementado diversas estrategias para mejorar la situación, desde operativos coordinados hasta el reforzamiento de la vigilancia en zonas conflictivas. Sin embargo, la percepción de inseguridad persiste como un problema estructural que no se resuelve con buenos deseos ni con discursos optimistas.
El trasfondo político del enfrentamiento
El choque entre Chedraui y Riestra tiene raíces más profundas que la simple disputa por cifras de seguridad. Durante la época en que Rafael Moreno Valle Rosas gobernaba Puebla, ambos personajes coincidieron en el mismo bando político. Sin embargo, esa cercanía se fracturó definitivamente con las elecciones recientes, donde Morena obtuvo una victoria contundente.
El alcalde poblano no dudó en recordarle a Riestra su historial de tropiezos electorales, sugiriendo que el panista prefiere asegurar una posición por la vía plurinominal antes que arriesgarse nuevamente en las urnas. De cara a los comicios de 2027, esta indirecta cobra especial relevancia, pues como dirigente estatal del PAN, Riestra tendría prácticamente garantizado un escaño legislativo sin necesidad de someterse al voto popular.
Las contradicciones del pasado panista
Sin embargo, las críticas del dirigente blanquiazul también cargan con el peso de su propia historia política. Durante su paso por la legislatura local, Riestra votó a favor de la privatización del servicio de agua potable en Puebla, una decisión que sigue generando inconformidad entre amplios sectores de la población.
Además, respaldó proyectos de Asociaciones Público-Privadas y Proyectos de Prestación de Servicios impulsados durante el morenovallismo, esquemas financieros que, según diversas voces críticas, comprometieron las finanzas estatales y generaron deudas que Puebla seguirá pagando durante décadas.
Otro señalamiento que pesa sobre esa administración es el incremento exponencial del “huachicol” en territorio poblano. Las tomas clandestinas de combustible aumentaron hasta en un 3 mil por ciento durante aquellos años, un dato que los detractores del panismo no olvidan y que, eventualmente, involucró a elementos policiacos con presuntas complicidades.
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También arremete contra la fiscal
Aprovechando la coyuntura, Mario Riestra amplió su ofensiva y también dirigió críticas hacia la fiscal Idamis Pastor Betancourt. El panista parece apostar por una estrategia de confrontación directa con varias figuras del actual gobierno, buscando posicionar al PAN como una oposición combativa de cara al siguiente ciclo electoral.
La jugada tiene sentido político: en un escenario donde Morena domina prácticamente todos los espacios de poder en Puebla, al panismo le conviene marcar diferencias claras y aprovechar cualquier flanco débil de la administración en turno. La inseguridad, evidentemente, representa una de esas vulnerabilidades.
¿Quién tiene la razón?
En este cruce de acusaciones, resulta difícil otorgarle la razón absoluta a uno u otro bando. Pepe Chedraui tiene motivos para señalar las inconsistencias del pasado panista y cuestionar la legitimidad de Riestra como crítico. Por su parte, el dirigente blanquiazul pone el dedo en una herida real: la inseguridad en Puebla es un problema tangible que afecta a miles de familias todos los días.
Los 788 asaltos en el transporte público no son una invención partidista; son experiencias traumáticas que viven trabajadores, estudiantes y ciudadanos comunes cada vez que abordan una combi o un camión urbano. Del mismo modo, la privatización del agua y las deudas heredadas del morenovallismo tampoco son fantasías: son realidades que siguen impactando el bolsillo de los poblanos.
Lo que queda claro es que este enfrentamiento apenas comienza. Con el proceso electoral de 2027 en el horizonte, tanto Morena como el PAN necesitan posicionarse ante la opinión pública. Para los ciudadanos de Puebla, lo deseable sería que esta pugna política se tradujera en acciones concretas para mejorar la seguridad y la calidad de vida, más allá de los dimes y diretes entre “Marito” y “Pepe”.