Solo 4 de cada 10 municipios en Puebla tienen Centro de Comando C2

De los 217 ayuntamientos poblanos, únicamente 90 cuentan con infraestructura tecnológica propia para atender emergencias; el resto depende del C5i estatal.

La seguridad pública municipal en Puebla enfrenta un rezago tecnológico considerable. De los 217 municipios que conforman la entidad, apenas 90 cuentan con un Centro de Control y Comando (C2), lo que representa aproximadamente el 41 por ciento del total. Esta cifra, revelada por la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal mediante una solicitud de acceso a la información, evidencia las limitaciones que enfrentan las corporaciones locales para atender emergencias y combatir la delincuencia.

El dato resulta particularmente relevante en un contexto donde la coordinación entre los tres niveles de gobierno se ha convertido en eje central de la estrategia de seguridad impulsada por el Gobierno de Puebla. Sin embargo, la realidad en el terreno muestra que la mayoría de los ayuntamientos carece de la infraestructura necesaria para operar de manera autónoma.

¿Cuáles municipios de Puebla sí tienen C2?

Entre los ayuntamientos que disponen de este sistema destacan aquellos con alta concentración poblacional y los que integran la zona metropolitana. La lista incluye a Puebla capital, San Martín Texmelucan, Tehuacán, San Andrés Cholula, Coronango, Huejotzingo, Ocoyucan, Atlixco, Izúcar de Matamoros y Chignahuapan.

También aparecen demarcaciones como San Matías Tlalancaleca, San Salvador El Verde y Tepexi de Rodríguez, además de municipios con alta incidencia de robo de hidrocarburos: Tepeaca, Quecholac, Palmar de Bravo, Acatzingo y Tecamachalco. Esta última zona, conocida como el triángulo rojo, ha sido históricamente afectada por el huachicoleo, lo que explica la necesidad de contar con mayor vigilancia tecnológica.

Resulta llamativo que localidades de menor población también figuren en el listado. San Jerónimo Xayacatlán, que en el Censo 2020 registró apenas 3 mil 606 habitantes, cuenta con C2 propio. Lo mismo ocurre con San Jerónimo Tecuanipan (6 mil 597 habitantes), Olintla (poco más de 11 mil) y Jopala (cerca de 12 mil pobladores).

La SSP desconoce antigüedad de los sistemas

Un aspecto que genera inquietud es que la propia SSP reconoció no poder precisar desde cuándo opera cada Centro de Control y Comando en los municipios. Según la dependencia, su función se limita a verificar los aspectos técnicos de los proyectos tecnológicos presentados por los ayuntamientos para su posible implementación.

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Esta situación refleja la falta de un registro centralizado que permita conocer el estado real de la infraestructura de seguridad en la entidad. Sin datos precisos sobre la antigüedad y las condiciones operativas de cada C2, resulta difícil evaluar su efectividad o planificar inversiones futuras.

Dependencia del C5i estatal

Mauricio Swain, director comercial de Grupo Kabat y Kabat One, explicó que gran parte de los municipios de Puebla depende del Centro de Control, Comando, Comunicaciones, Cómputo e Inteligencia (C5i) del Gobierno del Estado para la atención de emergencias. Esto significa que las llamadas al 911 son canalizadas desde esa instancia hacia las corporaciones municipales.

“Cuando los municipios reciben un reporte del 911, en realidad la llamada llega primero al estado, que posteriormente instruye a la autoridad municipal para atender la emergencia. En muchos casos esa información todavía se registra de forma manual o en plataformas que no permiten integrar toda la evidencia”

Mauricio Swain, director comercial de Grupo Kabat

El especialista advirtió que la falta de sistemas tecnológicos propios limita la capacidad de las policías municipales para analizar información delictiva y diseñar estrategias preventivas. Sin herramientas adecuadas, las corporaciones locales operan de manera reactiva, atendiendo emergencias conforme se presentan sin poder anticiparse a los patrones delictivos.

Fragmentación de información: el talón de Aquiles

Uno de los principales problemas identificados es la fragmentación de los registros. Las corporaciones municipales cuentan con cámaras de videovigilancia, reportes ciudadanos y bases de datos que, en muchos casos, no están interconectados. Esta desarticulación genera retrasos en la atención de emergencias y dificulta el seguimiento de casos.

Para ponerlo en perspectiva: cuando un ciudadano reporta un incidente, la información puede quedar dispersa en distintos sistemas que no se comunican entre sí. El video de una cámara de vigilancia, el reporte de la llamada al 911 y el parte policial podrían almacenarse en plataformas diferentes, complicando la reconstrucción de los hechos.

Esta situación no es exclusiva de Puebla. A nivel nacional, la modernización de las policías municipales ha avanzado de manera desigual, con algunos ayuntamientos invirtiendo en tecnología de punta mientras otros operan con recursos mínimos. La diferencia radica en las capacidades presupuestales de cada municipio y en la voluntad política de sus gobiernos locales.

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SSP insiste en inversión municipal

En distintas ocasiones, el secretario de Seguridad Pública estatal, Francisco Sánchez González, ha insistido en la necesidad de que los municipios inviertan en tecnología e infraestructura para fortalecer sus capacidades operativas. El funcionario ha señalado que el combate a la delincuencia requiere un esfuerzo conjunto donde cada nivel de gobierno asuma su responsabilidad.

Sin embargo, para muchos ayuntamientos la inversión en un C2 representa un gasto considerable. Implementar un centro de este tipo implica adquirir equipo de cómputo, sistemas de comunicación, software especializado, contratar personal capacitado y garantizar el mantenimiento continuo de la infraestructura. Para municipios con presupuestos limitados, estas erogaciones pueden resultar prohibitivas.


¿Qué significa esto para los poblanos?

Para los habitantes de los 127 municipios sin C2, la respuesta a emergencias depende casi en su totalidad del C5i estatal. Esto no significa que estén desprotegidos, pero sí que los tiempos de respuesta pueden ser mayores y que las corporaciones locales tienen menor capacidad para generar inteligencia policial.

La situación plantea interrogantes sobre la distribución de recursos para seguridad en la entidad. Mientras municipios metropolitanos y aquellos afectados por el robo de combustible cuentan con infraestructura propia, decenas de demarcaciones rurales y semiurbanas permanecen rezagadas.

De cara a los próximos años, la modernización de las policías municipales en Puebla requerirá inversiones significativas y, posiblemente, esquemas de colaboración intermunicipal que permitan compartir costos y recursos tecnológicos. Por ahora, seis de cada diez municipios poblanos seguirán operando sin un centro de comando propio.

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