Diversos gobernadores de Sinaloa desempeñaron sus funciones durante el auge del Cártel de Sinaloa, cuando Ismael El Mayo Zambada consolidó la influencia del grupo criminal en la región. Durante este periodo, el estado vivió cambios en sus administraciones que coincidieron con años de mayor poder y expansión del cártel en distintas áreas, tanto en el narcotráfico como en las estructuras políticas locales.
¿Quiénes fueron gobernadores durante el auge del Cártel de Sinaloa?
Jesús Aguilar Padilla, quien gobernó entre 2005 y 2010, presidió la entidad en un momento de crecimiento importante para el Cártel de Sinaloa. Su administración enfrentó elevados niveles de violencia vinculados con enfrentamientos internos y contra cárteles rivales. Posteriormente, Mario López Valdez gobernó de 2011 a 2016, periodo caracterizado por una intensificación en las operaciones de seguridad y detenciones de figuras involucradas en actividades delictivas relacionadas con el cártel. A pesar del discurso oficial, la influencia de las organizaciones criminales mantuvo presencia significativa en Sinaloa.
Desde 2021, Rubén Rocha Moya, de Morena, ocupa la gubernatura del estado. En esta etapa se han documentado continuidades en la interacción entre actores políticos y facciones del Cártel de Sinaloa. La estructura criminal mantiene diversas facciones internas que comparten el control territorial y las rutas de narcotráfico hacia Estados Unidos. Entre estas, destacan Los Chapitos, identificados como los líderes actuales y la facción más influyente dentro del crimen organizado en Sinaloa y a nivel nacional.
Facciones internas y estructura del Cártel de Sinaloa
La Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos ha reconocido la existencia de al menos cuatro facciones principales en el Cártel de Sinaloa. Estas divisiones mantienen disputas internas y alianzas tácticas para la distribución de drogas como fentanilo y metanfetaminas. Rafael Caro Quintero dirige la facción conocida como cártel de Caborca, antigua alianza de los fundadores del grupo. Otros grupos mencionados en informes incluyen La Mayiza, El Guano, y la facción tradicional llamada Los Chapitos.
El Cártel de Sinaloa surgió en el último cuarto del siglo XX y se consolidó como la organización de narcotráfico más poderosa de México, extendiendo su actividad a más de 20 entidades federativas. Sinaloa, como entidad original y núcleo del cártel, ha sido escenario de enfrentamientos constantes con grupos rivales, así como de operaciones policiales y militares dirigidas a desarticular sus redes.
Acciones oficiales y contexto de seguridad en Sinaloa
Las relaciones entre autoridades locales y miembros del cártel han sido objeto de múltiples investigaciones públicas. Durante los gobiernos recientes, especialmente en el sexenio federal más próximo, se documentaron detenciones y extradiciones de integrantes del Cártel de Sinaloa, que trascienden a niveles políticos. La cooperación internacional ha sido fundamental para estos procesos, aunque indicadores de violencia y presencia del crimen organizado persisten en la entidad.
En los ámbitos estatal y federal, las estructuras de seguridad han incrementado acciones contra las distintas facciones del Cártel de Sinaloa, buscando desmantelar sus operaciones logísticas y financieras. Sin embargo, la fragmentación interna del cártel ha generado conflictos por el control de rutas y mercados, afectando la dinámica delictiva en la región y en Estados Unidos, principal receptor de los cargamentos ilícitos.
La mantención del poder del Cártel de Sinaloa ha implicado la utilización de estructuras políticas y sociales que favorecen la autonomía operativa del grupo. Esta situación se observa a partir de los años 2000 y se extiende hasta la administración presente en Sinaloa. El mandatario estatal actual, Rubén Rocha Moya, asumió el cargo en un contexto donde el cártel enfrenta desafíos internos y externos derivados de las políticas de seguridad y la lucha contra el narcotráfico.
En resumen, la gobernanza en Sinaloa durante el auge del Cártel de Sinaloa refleja una coincidencia temporal con periodos de consolidación y fragmentación del grupo criminal. Los distintos gobernadores han actuado en entornos marcados por la violencia, la presencia criminal y la acción estatal orientada al combate del narcotráfico. Las facciones internas y la expansión territorial del cártel siguen siendo temas centrales en la dinámica de seguridad y política del estado.