Monterrey, Nuevo León, enfrenta una serie de problemas derivados del crecimiento urbano desordenado Nuevo León, que afectan tanto a la infraestructura como a la calidad de vida de sus habitantes. La expansión acelerada y descoordinada marcó las últimas décadas en la región, lo que derivó en problemáticas urbanas repetitivas y persistentes que actualmente se manifiestan en distintos ámbitos.
El deterioro de las vías públicas se presenta como un problema recurrente en varios municipios metropolitanos. Informes recientes y encuestas sobre la percepción ciudadana indican que los baches en calles y avenidas encabezaron las quejas como la principal problemática en más de la mitad de los municipios de Nuevo León. En cuatro de siete municipios metropolitanos, el estado de las calles mostró fallas severas, con baches que complicaron la movilidad cotidiana y elevaron costos para los conductores y la ciudadanía en general.
La falta de servicios básicos complementó los problemas de infraestructura. Sectores de la población reportaron interrupciones constantes en el suministro de agua potable. Durante 2025, se detectaron varios municipios afectados por sequías y niveles bajos en reservas, situación que impactó al menos a once de los cincuenta y un municipios del estado. A ello se sumaron riesgos ambientales, entre ellos la contaminación. El río Santa Catarina registró más de ciento cincuenta focos contaminantes que vertieron metales pesados y desechos fecales, según reportes de organismos ambientales.
La movilidad urbana representó otro reto durante los últimos años en Nuevo León. Diversas encuestas y análisis indicaron que el transporte público mostró deficiencias que afectaron a un porcentaje significativo de la población, que identificó al servicio como insuficiente y poco eficiente. La crisis de movilidad fue calificada como la peor en tres décadas por analistas y responsables municipales, situación agravada por el crecimiento urbano desordenado que complicó la planificación y operación del sistema de transporte.
Impactos del crecimiento urbano desordenado Nuevo León en diferentes sectores
La calidad del aire en la zona metropolitana reflejó índices adversos. Monterrey y municipios como Apodaca, Juárez y Cadereyta Jiménez reportaron altos niveles de contaminación atmosférica. Las condiciones climáticas y la concentración de actividades industriales y vehiculares contribuyeron a la formación de una capa visible de contaminación que afectó la salud y bienestar de la población. Informes oficiales mostraron que la calidad del aire estuvo por debajo de los parámetros recomendados en múltiples ocasiones, especialmente durante episodios de alta concentración de contaminantes.
Además, la crisis en la vivienda se evidenció con un marcado abandono de inmuebles residenciales. Al menos 71 mil casas en Nuevo León registraron abandono, situación atribuida principalmente a la movilidad laboral y la dinámica económica regional. La adquisición de viviendas en zonas alejadas o en condiciones inadecuadas generó traslados y reubicaciones que dejaron sin ocupantes a numerosas propiedades.
La recaudación de impuestos prediales presentó variaciones significativas en los municipios metropolitanos. En 2026, algunos ayuntamientos reportaron incrementos en la recaudación, gracias a la actitud responsable de ciertos sectores ciudadanos para cumplir con sus obligaciones fiscales, lo que permitió contar con mayores recursos para la atención de problemáticas públicas.
Los retos ambientales, sociales y económicos en Nuevo León muestran un estado complejo. El desorden en el crecimiento urbano, junto con insuficiencias en infraestructura, servicios y movilidad, materializaron un conjunto de deficiencias que afectaron a diversos sectores de la región. La combinación de factores ambientales y sociales constituye un contexto en el que autoridades y sociedad trabajan para atender las demandas provocadas por esta expansión acelerada y desorganizada.
La problemática de Monterrey y sus municipios vecinos forma parte de un escenario más amplio, donde la planificación urbana, la gestión ambiental y la provisión de servicios básicos deben coordinarse para enfrentar los desafíos de una zona metropolitana en constante expansión. La continuación del monitoreo y la atención puntual a estas problemáticas figura entre los temas prioritarios para los responsables de la administración pública y los organismos sociales del estado. Para más información sobre temas similares se puede consultar la categoría estatal. Más detalles oficiales relacionados con estos aspectos están disponibles en el sitio de la Secretaría de Gobernación.